Bergoglio en Argentina y el deseo de poder. José Arturo Quarracino.

30 Gennaio 2024 Pubblicato da

Marco Tosatti

Estimados amigos y enemigos de Stilum Curiae, para complementar el artículo publicado ayer por José Arturo Quarracino, ofrecemos a su atención esta entrevista publicada en 2022 por Gloria.TV. Feliz lectura y circulación.

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“Bergoglio no es peronista” – Entrevista con José Arturo Quarracino*, Buenos Aires

 

*José Arturo Quarracino, nacido en 1953 en Buenos Aires, es pariente del cardenal bonaerense Antonio Quarracino (+1998), quien nombró obispo auxiliar al padre Jorge Mario Bergoglio en 1992. José Arturo, egresado en Filosofía (Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras), profesor y traductor autónomo, está casado y tiene tres hijos, de los cuales dos han fallecido (a los 28 años y antes de nacer). Participa en la vida política argentina y en el movimiento provida nacional y continental. Apasionado de la Historia, la Religión, la Teología y la Política, colabora actualmente, mediante artículos y actividad política, con la resistencia pacífica contra lo que el arzobispo Carlo María Viganó llama el golpe de Estado sanitario global.

 

¿Qué relación tiene usted con el cardenal de Buenos Aires Antonio Quarracino, el prelado que nombró obispo auxiliar al padre Jorge Mario Bergoglio?

Soy el primero de 5 sobrinos. Mi padre era el hermano menor del cardenal, 5 años menos. Además de ser uno de sus sobrinos, él fue mi padrino de bautismo, en el año 1953.

¿Este hecho creó un vínculo especial entre usted y él? ¿Le conocía bien a nivel personal? ¿Visitó a su familia?

Sí, nos apreciábamos mucho, en forma mutua, como es típico en familias con raíces italianas como la nuestra. Excepto en una época que fue secretario general del CELAM (Conferencia Episcopal Latinoamericana), razón por la cual vivió prácticamente en Bogotá (Colombia), donde estaba -y sigue estando- la sede del organismo, viviendo en Argentina el contacto y el encuentro eran frecuentes, con toda nuestra familia paterna y también la materna, que lo querían mucho. Con todos sus sobrinos supo ser siempre un muy buen tío. Siempre que podía nos visitaba.

¿Qué clase de arzobispo era?

En lo personal, era de buen corazón, siempre atento a ocuparse de las necesidades de los demás, porque sentía como propio el dolor o las necesidades ajenas. También era muy jovial, alegre y afectuoso. En 1962 fue elegido obispo de 9 de Julio, una ciudad del interior de la provincia de Buenos Aires, a los 39 años. En ese momento fue el obispo más joven de Argentina. Después fue obispo de Avellaneda, arzobispo de La Plata (capital de la Provincia de Buenos Aires) y por último arzobispo y cardenal de la Ciudad de Buenos Aires. En todos esos destinos siempre fue pastor de la grey y padre y consejero de los sacerdotes de los que era responsable. Trataba a todas las personas de igual a igual, nunca hizo ostentación de su cargo y de sus títulos, sabía ser llano, sencillo y afable con los fieles, no sólo con los sacerdotes. Pero cuando tenía que ejercer la autoridad sabía hacerlo, con firmeza y misericordia.

¿Qué legado ha dejado?

Lo que mejor define qué clase de sacerdote era fueron los funerales que se celebraron cuando falleció: tres días de velatorio en la catedral, con Misas que se celebraron sin cesar desde las primeras horas de la mañana hasta las 19 horas, una por hora, y con el desfile interminable de personas de todas las clases sociales que pasaron delante de su féretro para rendirle su homenaje. En definitiva, a lo largo de su vida sacerdotal fue, valga la redundancia, un auténtico sacerdote (alter Christus), que sirvió a Nuestro Señor Jesucristo y a su Iglesia con total desprendimiento y abnegación, sin servirse de ella. Y muy devoto de Nuestra Señora de Luján, patrona de nuestra querida República Argentina. Y como obispo, en las cuatro diócesis que estuvo a cargo, fue un buen padre y consejero de muchos de los sacerdotes que le tocó dirigir.

Bergoglio estaba lejos de Buenos Aires cuando Quarracino lo nombró obispo auxiliar…

Eso es correcto. En ese año que usted menciona, 1992, Bergoglio estaba “exiliado” por la Compañía de Jesús en la provincia de Córdoba, destinado allí para mantenerlo alejado de Buenos Aires, donde había ejercido como Provincial de la Compañía durante varios años, con un final en ese cargo y a posteriori salpicado por una gran división interna entre los pro- y los contra-Bergoglio.

¿Por qué su tío eligió a Bergoglio?

Mi tío lo había conocido en el año 1973 ó 1974 siendo Provincial, pero quien le habla para “rescatarlo de su exilio” fue uno de sus maestros en la Compañía, el padre Ismael Quiles SJ, un santo sacerdote, porque anímica y psicológicamente Bergoglio la estaba pasando muy mal. Por ese motivo es que mi tío lo pide a la Santa Sede como obispo auxiliar -aunque ya tenía otros. En el libro de Austen Ivereigh, El gran Reformador, está contado con lujo de detalles lo que tuvo que batallar mi tío para lograr que la Santa Sede lo hiciera obispo a Bergoglio.

Entonces, ¿usted dice que Bergoglio fue nombrado obispo “por compasión”?

Por un lado, mi tío conocía bastante al padre que le pidió por Bergoglio y lo apreciaba mucho, porque -como le dije antes- era un excelente sacerdote y un jesuita ejemplar. Y más allá del conflicto interno con la Compañía de Jesús, Bergoglio presentaba una imagen de hombre piadoso, muy ignaciano, de vida muy austera, desarrollando mucha simpatía con aquéllos que, como decimos en español, “le caían bien”. Con ese nombramiento, además, se le solucionaba a Bergoglio el gran problema del tremendo conflicto interno que experimentaba con gran parte de los jesuitas que habían sido amigos de él y con los que se había distanciado enormemente.

¿Quién fue el padre Ismael Quiles?

Fue uno de los sacerdotes más prestigiosos que tuvo la Compañía en Argentina, durante casi 40 años. Fue uno de los que contribuyó a darle prestigio a la Compañía de Jesús y un gran intelectual, además de un jesuita cabal. Tradujo al español más de la mitad de la Suma Teológica del Aquinate, traducción iniciada por otro gran sacerdote jesuita, el padre Leonardo Castellani. Fue uno de los maestros espirituales que tuvo Bergoglio cuando ingresó a la Compañía.

¿Sabe usted por qué Bergoglio produjo tal división como provincial de los jesuitas?

No conozco los detalles, pero visto a la distancia creo que fue su personalidad psicológica la que le llevó a un conflicto con sus hermanos, porque siempre tuvo tendencia a tener poder, y la forma que encontró para llevar a cabo ese deseo era de apoyarse mucho en los sacerdotes más jóvenes y en los novicios, y no tanto con los sacerdotes adultos y mayores. Lo que se supo fue que cuando dejó de ser Provincial, por razones estatutarias, de hecho se mantuvo en actividad como si lo siguiera siendo, debilitando la autoridad de las nuevas autoridades, tanto en la dirección de la Compañía como en la Facultad de Teología en la que se formaban los jesuitas, en la ciudad de San Miguel, sede histórica de la Compañía de Jesús.

 

¿Qué tipo de impresión dejó Bergoglio como obispo auxiliar?

Como obispo auxiliar, Bergoglio supo ganarse el cariño y el aprecio de gran parte del clero joven de la arquidiócesis, con su sencillez, su piedad, su acompañamiento y su manejo psicológico, que lo ejercía como pocos, muchas veces para bien, y en algunos casos para mal. Con los que caían en desgracia con él solía ser muy duro, hasta cruel. Y al clero adulto lo iba poniendo sutilmente “a un costado”, para promocionar a sus amigos y protegidos jóvenes.

¿Como obispo auxiliar, Bergoglio fue diferente al Bergoglio como provincial?

En general, no mantuvo un perfil tan alto y no tenía tantas responsabilidades ejecutivas como cuando fue Provincial, pero a veces tenía actitudes que llamaban mucho la atención, como la de cortar todo vínculo con alguien y para siempre, sin que muchas veces el caído en desgracia no sabía qué es lo que había hecho mal.

¿El cardenal Quarracino se llevaba bien con su obispo auxiliar?

Le diría que excelentemente bien. Mi tío le tenía un gran aprecio, y en su cargo Bergoglio fue de gran ayuda para él, sobre todo en la tarea pastoral, cuando comenzó a padecer enfermedades que lo limitaban bastante en sus desplazamientos (hubo dos años que no pudo caminar y vivía en una silla de ruedas, y un día -milagrosamente- recuperó la movilidad en las piernas).

¿No había otros obispos auxiliares?

Sí, durante las últimas décadas la arquidiócesis siempre contó con varios obispos auxiliares, porque a pesar de ser un territorio chico, viven en ella un promedio de tres millones de personas, con 251 parroquias, 54 congregaciones masculinas y 121 femeninas, con zonas residenciales y otras con asentamientos precarios, etc. La arquidiócesis estaba dividida en esa época en cuatro vicarías, con sus respectivos obispos auxiliares. Imposible no contar con 4 ó 5 obispos auxiliares para atender una arquidiócesis de esa envergadura.

En ese contexto, Bergoglio supo destacarse sobre los otros obispos hasta ser designado vicario general de la arquidiócesis y en los últimos años de vida de mi tío llegar a ser obispo coadjutor con derecho a sucesión (lo que significaba que al fallecer mi tío asumía inmediatamente como nuevo arzobispo.

En muchos países, después del Vaticano II, la Iglesia se ha dividido en dos facciones: los católicos y los conformistas. ¿Esto también ocurrió en Argentina?

La etapa postconciliar de la Iglesia en Argentina se caracterizó por ser, en su gran mayoría, fiel a la doctrina y a los dogmas católicos. Hubo una corriente que abrazó la Teología de la Liberación, que terminó en muchos casos en compromisos políticos con las corrientes marxistas y, en algunos casos, la lucha armada. Pero la inmensa mayoría de los laicos católicos se mantuvieron fieles a las enseñanzas de la Iglesia, sobre todo en el interior del país, donde hasta hoy se conservan fuertes y vigorosas las expresiones de devoción popular a la Virgen, en sus diversas advocaciones, y a los santos que son patronos de varias provincias argentinas.

¿Y hoy?

Pero en los últimos años se ha debilitado mucho la presencia y la influencia espiritual y cultural de la jerarquía eclesiástica, que a ejemplo de Roma ha decidido adaptarse al espíritu del mundo y de la época, y salvo honrosas excepciones, ha dejado al pueblo cristiano a la deriva, como ovejas sin pastor. Hoy la voz de los obispos prácticamente no se siente ni tiene peso en la vida argentina, ni tampoco en la vida de los fieles.

Sí se destacan, sobre todo en la arquidiócesis de Buenos Aires y en algunas diócesis que la rodean, los llamados curas villeros, sacerdotes que ejercen su labor en barrios muy carenciados, con una pobreza extrema, muy meritorios en su labor social y de contención barrial, pero en general con una formación teológica bastante laxa o doctrinalmente deficiente.

¿Cómo percibió a Bergoglio como obispo auxiliar?

Desde el año 1995 hasta el 2002 pude estar cerca de la labor de Bergoglio, como obispo auxiliar y como canciller de la Universidad del Salvador, donde yo trabajaba. En esos tiempos cultivaba un perfil muy jesuítico, muy piadoso, muy pastoral. Pero mantenía un fortísimo enfrentamiento con la Compañía de Jesús, al punto que cuando asumió como obispo la Orden tuvo que nombrar como Provincial a un sacerdote colombiano, el padre Álvaro Restrepo, porque ninguno de los jesuitas argentinos se llevaba bien con Bergoglio. Era un enfrentamiento “a muerte”, como acostumbramos a decir en Argentina.

¿Era un “conservador”?

En lo doctrinal, Bergoglio cultivaba un perfil ortodoxo, con muchos toques jesuitas. En lo pastoral, solía poner el acento en la atención a los problemas sociales y al cuidado de los niños y de las familias. Y el servicio a los pobres como prioridad, con mucha permisividad y laxitud en las cuestiones litúrgicas y sacramentales.

Cuando Bergoglio reemplazó a su tío como arzobispo de Buenos Aires, ¿percibió un cambio? ¿Qué recuerda de su época en Buenos Aires?

Hubo un cambio total en su modo de proceder. Inicialmente se ocupó de sacarse de encima a quienes habían sido excelentes colaboradores de mi tío, como monseñor José Erro, rector de la Catedral de Buenos Aires y un santo sacerdote, a quien le pidió por teléfono que renunciara a su puesto y se jubilara. Sin ningún tipo de contemplaciones ni agradecimientos. Interpreto que lo hizo de esa manera, para hacerle saber al clero de Buenos Aires que la conducción del arzobispado iba a cambiar radicalmente, barriendo con todo lo que significara continuidad con la etapa anterior, aunque cuidándose de mantener en algo la figura póstuma de mi tío.

¿Así que el amable obispo auxiliar se convirtió de repente en un desagradable arzobispo? ¿Qué dijo la gente sobre esto?

Lo que más impactó y desubicó a muchos fue que en casi toda su experiencia como arzobispo pleno presentaba casi siempre un rostro adusto, amargado, triste, una “cara de vinagre” como le dijo algunas veces a algunas religiosas y a los cristianos “tradicionalistas” u “ortodoxos”. Era muy impactante ver ese rostro tan “alejado” de los demás en celebraciones litúrgicas o sacramentales, carente totalmente de alegría cuando celebraba una Eucaristía, tal como ha acontecido en sus celebraciones como Papa. Nadie se explicaba el motivo de esa forma de actuar y presentarse, que resultaba ser muy hiriente para algunos.

En forma contraria, llamó muchísimo la atención que después de ser elegido Papa empezó a mostrar el rostro alegre y jovial que casi nunca tuvo en Buenos Aires. Al punto que algunos se preguntaban si en definitiva era la ambición que tenía, pero que no se cumplía -llegar a ser Papa- la que lo motivaba en el fondo.

¿Cómo se presentó el “nuevo” Bergoglio?

Comenzó a tener un trato muy distante en general con todos aquéllos que no conocía y que no formaban parte de su círculo de amistades. Hasta que llegó al papado, eran comunes los comentarios de los fieles de la arquidiócesis sobre la cara de enojado que mostraba siempre en toda actividad pública. Un sacerdote de su confianza, párroco, le pidió -en broma pero también en serio- que no hiciera más visitas pastorales si iba a mostrar lo que el mismo Bergoglio llamaba “cara de vinagre”.

¿También se refería a sí mismo con “cara de vinagre”?

Casi nunca hizo referencia a sí mismo sobre eso, tampoco lo hablaba. Empezó a usar esa expresión en público cuando llegó al papado.

¿Había, en ese momento, alguna evidencia de que el ortodoxo Bergoglio se había vuelto heterodoxo?

En los primeros años no, pero con el transcurso del tiempo empezó a dar muestras de cierto “relajamiento”, no tanto en lo que decía sino en lo que hacía, como si fueran deslices o actitudes llamativas.

Pero cuando empezó a mostrar realmente su comportamiento heterodoxo fue al año y medio de haber asumido como arzobispo pleno, después del fallecimiento de mi tío (28 de febrero de 1998). Fue una semana antes de que se inaugurara oficialmente el Jubileo del Año 2000, en la Navidad de 1999. Ese día, el 18 de diciembre de ese año, Bergoglio convocó a la arquidiócesis de Buenos Aires a celebrar sinuosamente la “Misa del Milenio” (no del Jubileo), que por supuesto no tuvo nada que ver con la celebración de la Iglesia universal, anticipándose a la iniciativa papal.

¿Por qué?

La única explicación que encuentro al día de hoy es que lo hizo para mostrar al “mundo del poder” que gobierna realmente el mundo -la plutocracia globalista- que tenía la suficiente independencia para actuar independientemente de la Iglesia universal, pero cuidando las formas. No por casualidad fue el candidato del progresismo eclesiástico para suceder a Juan Pablo II en el 2005, contra Ratzinger.

¿Cuál fue la estrategia de Bergoglio como arzobispo?

Durante su gestión en Buenos Aires se hizo famoso porque nadie sabía que pensaba en realidad, ya que a cada interlocutor que lo visitaba siempre le decía lo que éste quería escuchar. Y fue conocido también porque comenzó a poner en segundo plano o directamente a ignorar a los sacerdotes mayores o adultos, para promover sacerdotes jóvenes que le tenían una gran devoción. Y muy llamativamente, impuso la ley para los seminaristas de la arquidiócesis que les prohibía usar sotana, tanto dentro de la casa de estudios como en su labor pastoral externa.

En el plano social le dio cada vez más importancia a la labor de asistencia en los asentamientos urbanos precarios, como lo que posteriormente llamó “Iglesia en salida”, pero con la recomendación -o exigencia- de no insistir en la formación y en la predicación sacramental.

Y en el plano político cultivó relaciones con prácticamente todo el arco político de la arquidiócesis, sin comprometerse con ningún sector en especial. En este sentido, fue muy impactante para muchos el enfrentamiento que tuvo con el entonces presidente Néstor Kirchner, probablemente por ser personalidades casi idénticas, como es pretender tener la totalidad del poder en sus manos, o casi todo el poder.

¿Qué estrategia había detrás de esto?

Probablemente, la de acumular todo el poder posible, para no tener que depender de nadie ni de ninguna fuerza o sector en particular.

¿Cómo manejó las finanzas?

En el tema finanzas no tengo casi nada para decir, porque no tuve acceso a información de ese tipo. Sí puedo decirle que comenzó a cercar y acorralar a las órdenes y congregaciones más ortodoxas, por un lado por su firmeza doctrinal (que para él era “dureza”), y por otro lado porque muchas veces estas órdenes poseían un gran patrimonio.

¿Cómo se desarrolló el Seminario de Buenos Aires bajo el mandato de Bergoglio?

Por lo que sé, gracias al testimonio de algunos seminaristas que se vieron obligados a ir a otra diócesis, es que el seminario -en su momento uno de los más importantes del país, en cuanto a su formación académica- comenzó a disminuir el nivel de exigencia en la formación doctrinal y teológica, para acentuar la formación en la acción pastoral, sea lo que sea que esto signifique, con lo que los nuevos sacerdotes se caracterizaron cada vez más como agentes de ayuda social, salvo alguna que otra excepción, pero con escasa o nula formación doctrinal, teológica e intelectual.

En este sentido, una de las iniciativas que tomó Bergoglio como arzobispo pleno fue, como mencioné antes, la de prohibir a los seminaristas de la arquidiócesis el uso de la sotana, dentro y fuera del seminario. Cosa que también hizo en Roma, como obispo de la misma.

Algunos dicen que el cardenal Bergoglio es culpable de “encubrir casos de abusos homosexuales”. ¿Es esto cierto?

Lamentablemente, sí. Muchas veces porque eran personas cercanas a él. Se comentó mucho el caso de un sacerdote de su íntima confianza, conocido por inclinaciones homosexuales, a quien “ayudó” enviándolo a Roma unos años antes de ser Papa, entre otras cosas, porque le ayudó a conocer muchas intimidades de la Santa Sede, intuyendo ¿o sabiendo? que podía llegar a donde llegó. No se olvide que ese tipo de personalidades suelen ser muy predispuestas a llevar y a traer información, de todo tipo. Información que al entonces arzobispo le encantaba tener a mano y conocer.

¿Tiene usted también información de primera mano sobre estos casos?

Sí, y la pude constatar personalmente. En abril de 2001, unos meses después de haber sido creado cardenal, una persona que trabajaba en la Universidad del Salvador, de la que él no sólo era Gran Canciller, sino también su Gran Controlador, le llevó pruebas de una persona muy allegada al novel cardenal, que no sólo trabajaba en esa casa de estudios, sino que era también funcionario estatal, había estado difundiendo a miembros de la Universidad fotos pornográficas, como diversión. El resultado de esta gestión fue que el allegado a Bergoglio siguió trabajando sin problemas durante varios años más, y quien lo puso al tanto del “tema” fue despedido sin causa de la Universidad, unos meses después.

 

¿En 2004 Bergoglio consagró el famoso obispo de San Rafaél, Eduardo Taussig? ¿Sabe algo de esto?

En la década del 90 conocí y traté al padre Taussig, quien había sido designado por mi tío párroco de la iglesia San Lucas, que era parroquia universitaria para toda la arquidiócesis. Taussig provenía de una familia muy respetable en el mundo católico, cuyo padre fue un hombre ejemplar dentro y fuera de la Iglesia. Profesaba la sana doctrina, y era un muy buen sacerdote. Después del 2002 dejé de tener contacto con él. Por supuesto me sorprendió el mal manejo que hizo del seminario de su diócesis, uno de los mejores del país, sino el mejor. Es evidente que entre Bergoglio y su grey prefirió someterse al “jefe”, mostrando una faceta que nunca antes había trascendido.

 

Poco después de la elección de Bergoglio, Omar Bello escribió “El verdadero Francisco”…

Sé muy poco, porque al igual que algunos otros que se publicaron sobre Bergoglio después de ser elegido Papa eran muy laudatorios, cosa que no está mal, pero omitiendo muchos datos que ya se conocían sobre su personalidad contradictoria -paso del amor al odio con personas que en principio habían sido cercanas a él, su tibieza cuando se plantearon en la arquidiócesis iniciativas como el “matrimonio igualitario”, su desprecio por la ortodoxia doctrinal, dirigido sobre todo a las órdenes religiosas, su ambigüedad respecto al aborto, etc.

 

En el contexto de Bergoglio todo el mundo habla del peronismo…

Se ha divulgado muchísimo el mito de que Bergoglio era peronista, cosa que no es cierta. Sí es cierto que apenas fue elegido provincial de la Compañía de Jesús en Argentina, hizo un acercamiento muy estrecho con una agrupación peronista -Guardia de Hierro-, al punto de entregarle la dirección y administración de la Universidad del Salvador, cuando decidió -con el apoyo del padre Pedro Arrupe, el prepósito general- entregarla a manos de laicos, pero conservando el control último. Experiencia que pocos años después terminó muy mal, porque era prácticamente imposible que convivieran dos organizaciones -una política, otra religiosa, en el mismo ámbito académico universitario. Es de esa experiencia que nació el mito de que Bergoglio había militado en esa agrupación peronista. Cuando Bergoglio entra en contacto con Guardia de Hierro ya era Provincial, con el poder que eso representaba para bien dentro y fuera de la Iglesia. Era imposible que en esa condición se incorporara como militante de una agrupación política importante de esa época.

¿Qué reputación tiene el peronismo dentro de la Iglesia argentina? ¿Por qué?

El Peronismo gozó y goza de muy mala fama en el ámbito de la Iglesia, tanto argentina como universal. Sobre todo, por errores históricos muy graves de ambas partes, del peronismo y de la Iglesia, que culminaron en un enfrentamiento brutal en 1955 muy hábil y sutilmente planificado y manipulado por Gran Bretaña. ¿Por qué? Para impedir que tuviera éxito un proceso político que se identificaba muy claramente con la doctrina católica en su ideario político y en su accionar: desde implantar la enseñanza de la religión católica en la enseñanza pública, la construcción de seminarios en varias diócesis del país, la reivindicación de la labor misionera de la España católica en América, la celebración de Congresos Eucarísticos y la consagración de la Argentina a la Virgen de Luján, etc.  No se olvide que la esposa del presidente Perón, Eva Duarte de Perón, fue recibida por el papa Pío XII cuando ella realizó una gira por Europa, siendo recibida con gran solemnidad y reconocimiento a la labor que estaba llevando a cabo el gobierno argentino en ese entonces.

¿Usted está de acuerdo con esta evaluación negativa?

No, y espero que en pocas palabras pueda explicarle por qué, ya que el tema merece un desarrollo más amplio que es imposible de hacer en estas pocas líneas. Permítame decirle que históricamente este movimiento político expresó la realización y puesta en práctica de los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia, en las que el fundador del movimiento se inspiró para su acción política y que siempre reivindicó públicamente como base y horizonte de su ideario y práctica políticos. Basta leer el texto póstumo de Juan Domingo Perón, que es su legado histórico y político –Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, la oración-súplica que pronunció en la Plaza de Mayo el 15 de noviembre de 1953 como homenaje a la Virgen de Luján, o los discursos de su segunda esposa, Eva Perón, en España en 1947, reivindicando el cristianismo como fuente y base no sólo de toda organización social, sino como creadora de cultura y civilización.

¿Esto fue verdadera piedad o táctica política?

En ambos casos fue verdadera piedad. Desde antes de ser presidente, Juan Perón fue miembro terciario de la Orden de la Merced, condición que nunca ocultó y explicitó siempre, al punto que a la entrada de la casa que habitó mientras estuvo exiliado en Madrid, tenía a la vista el escudo de la Orden Mercedaria. Mientras que Eva Perón fue terciaria franciscana y hasta el momento de su muerte, en julio de 1952, tuvo como su confesor al padre Hernán Benítez, un ex sacerdote jesuita, que luego de la muerte de ella no se cansó de hablar sobre la profunda fe cristiana que tenía y profesaba Eva Perón.

¿Qué piensa usted sobre el peronismo?

Le voy a contar una experiencia personal que me permitirá explicar la esencia o la sustancia cristiana del Peronismo. Perón falleció el lunes 1 de julio de 1974. A los pocos días fue a visitar a mi tío, que en esos años era obispo de Avellaneda, una diócesis vecina a la arquidiócesis de Buenos Aires. Me comentó que ese día fue a celebrar Misa a la catedral de la diócesis, con el templo lleno de fieles, como si fuera un domingo. Un feligrés amigo de él anotó muchas de las palabras que mi tío pronunció en la homilía, apuntes manuscritos que me dio para que lo leyera. La lectura del Evangelio de ese día, ferial, fue la del pasaje de san Mateo, en el que Jesús dice “tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, etc.”. Al comentar el texto, mi tío dijo “hoy podemos estar seguros que el alma del general Perón descansa en el cielo, porque evidentemente cumplió con estas palabras del Evangelio”.

Si no hubiera existido el Peronismo, casi seguramente Argentina hubiera sido lo que fue Cuba a partir de 1959, un satélite de la Unión Soviética. La presencia del Peronismo impidió que la prédica marxista arraigara en la conciencia del pueblo argentino.

¿Su tío fue peronista?

En lo personal, mi tío no le tenía ninguna simpatía a Perón, recelaba mucho de él. En ese momento que le comenté recién le pedí si me podía hacer una copia del texto, pero se negó, tomó la hoja y se la guardó. Ese día había hablado como sacerdote celebrando el misterio de la Eucaristía, no habló como obispo. Sí valoraba mucho los aspectos doctrinarios del peronismo de profunda raíz cristiana-católica, pero nunca fue peronista.

¿Por qué su tío sospechaba de Perón?

Algunas veces se lo pregunté, pero nunca me dio respuestas claras o tajantes. Más que sospechar, le desconfiaba, porque es cierto que muchas veces Perón se desenvolvía con una astucia que era muy difícil de contrarrestar, y también cometió algunos errores garrafales, como fue el de dejarse arrastrar al conflicto con la Iglesia, desde 1954 en adelante. Pero el conflicto lo tuvo con algunos miembros de la jerarquía episcopal, nunca con la doctrina ni con la fe del pueblo argentino, profundamente crística y mariana.

¿Qué impacto tuvo Perón en Argentina?  

En relación con esto, y respecto a si el peronismo es “malo”, puedo decirle sin temor a equivocarme que, históricamente hablando, el peronismo impidió que la Argentina, la mayor parte de su población, cayera en las garras del marxismo y del progresismo social-demócrata, que no son otra cosa que el brazo izquierdo del poder real que ha dominado a la Argentina desde los comienzos de su historia independiente: el poder financiero angloamericano, que ya en 1931 el papa Pío XI definió como el imperialismo internacional del dinero (Encíclica Quadragesimo anno).

Más allá de la persona de Perón, el movimiento político que creó y dirigió representó y sigue representando la posibilidad más firme y concreta de una praxis política inspirada en una doctrina que se reconoce como profundamente cristiana y profundamente humanista.

¿Cómo lo hizo Perón?

Efectivamente, el Peronismo ha sido y es la respuesta argentina para la conformación de un sistema social y político en el que la realización personal vaya acompañada al mismo tiempo de la realización del destino histórico del país, que no es otro que la institucionalización de una Comunidad organizada, en la que todos cooperan en la realización del Bien Común, que sea realidad para todos, no sólo para una minoría.

En lo cultural, el peronismo constituye la expresión de un profundo nacionalismo cultural que no es para nada chauvinista, sino que se esfuerza por recoger lo mejor del mundo del espíritu, de las ideas y de los sentidos de la historia cultural de Occidente para integrarlo con la idiosincrasia del pueblo argentino, que tiene raíces indígenas, hispánicas y criollas.

¿Por qué el peronismo es algo controvertido?

Por un lado, por el enfrentamiento histórico sangriento en el año 1955, que le mencioné antes. Tenga en cuenta que hubo católicos que enfrentaron al peronismo en esos años con armas en las manos, formando verdaderas organizaciones guerrilleras, similares o idénticas a las que hubo posteriormente en la década del de los años 60. O que hubo militares que ejecutaron un bombardeo sobre la casa de gobierno en Buenos Aires, identificándose con el signo de “Cristo vence”.

Por otro lado, porque del lado del peronismo también hubo errores realmente gravísimos, como el de haberse dejado llevar a un conflicto con la Iglesia que inevitablemente iba a terminar mal para ambas partes, para regocijo del Imperialismo Internacional del Dinero, que no tiene ideología, sino que es liberal, ateo, marxista o progresista, según le convenga tácticamente. Fíjese que durante 18 años ese poder antinacional y cristiano gobernó la Argentina, desplazando del poder tanto al peronismo como a la Iglesia, muchas veces en actitud figurativa.

El problema de fondo es que se piensa que el Peronismo es lo que todos hemos visto en la superficie política desde 1983, año de “restauración” de la democracia, hasta hoy, pero que en realidad no ha sido otra cosa que la caricatura grotesca de ese movimiento político, con las honrosas excepciones que siempre existen.

Es un proceso similar, no idéntico, al que padece hoy la Iglesia, administrada hoy por quienes están en las antípodas de la verdadera Iglesia de Jesucristo, coqueteando con traficantes de personas, con abortistas del máximo nivel político, con la degeneración social que financia George Soros, con la degradación humana del lobby LGBT, hasta convertirse en juglar-bufón del Imperio Rothschild. Es la anticristianización del Catolicismo, si me permite la expresión, llevada a cabo por sus máximos dirigentes.

Algo similar, salvando las distancias, ha acontecido en el Peronismo. 

 

“El peronismo es a veces etiquetado como decir a todo el mundo lo que quiere oír, decir todo y lo contrario de todo, decir sí y querer decir no y viceversa. ¿Es esto peronismo?

Lo que usted dice es lo que yo denomino la “caricatura grotesca” del peronismo. Lo que ha dado pie a esa confusión es que muchos creen que lo que hizo Perón, después de ser derrocado en 1955 y hasta su regreso definitivo a la Argentina en 1973, fue hablar con todos porque los había ido a buscar, cuando en realidad él recibía a todos los que querían hablar con él. En realidad, él nunca fue a buscar a nadie, en general todos fueron a buscarlo, sobre todo cuando habían fracasado políticamente todos los intentos de gobernar el país sin el concurso de Perón y del peronismo. Y volvió al país sin ningún ánimo de revancha ni de venganza.

¿Usted ha participado en el peronismo?

Sí. Cuando Perón volvió a la Argentina, yo tenía 19 años, y había empezado a militar en la agrupación a la que Bergoglio se acercó. Una de las frases que más me impactó en esos momentos, en boca de Perón, fue que “para hacer una revolución se necesita la sangre o el tiempo; si uno quiere economizar sangre, tiene que usar el tiempo, y ni siquiera ahorrar tiempo tiene que estar dispuesto a usar la sangre”. Desde su retorno, Perón nunca nos señaló, ni a los militantes ni a los argentinos, el camino de la sangre, de la violencia ni de la lucha armada. Pero es cierto que algunos, en su nombre, recurrieron a esos recursos que siempre había descartado.

Desde 1976 en adelante, a causa del golpe de Estado de 1976, me vi obligado a “tomarme vacaciones” en la actividad política, hasta comenzado el nuevo milenio. Pero no en las estructuras tradicionales, sino en nuevos caminos que permitan mantener firme la postura doctrinal e ideológica del movimiento político, fiel a su concepción cristiana y humanista, como le afirmé antes.

 

¿El peronismo es hoy más bien un partido socialista “despierto”?

No, de ninguna manera. Lo que hoy se visibiliza en la superficie política como “peronismo” es una caricatura y una degradación del peronismo, no tiene nada que ver con él desde el punto de vista doctrinal, cultural y espiritual. Es un progresismo de muy bajo nivel, “berreta”, como decimos en español, algo insulso y despreciable. Es la deformación grotesca del peronismo, una maniobra que a los enemigos de Argentina, el poder financiero globalista, le ha salido muy bien hasta ahora.

 

¿Fue Bergoglio peronista como arzobispo de Buenos Aires? ¿Cuál era su relación con el gobierno?

 

Como le dije anteriormente, nunca fue peronista, fue un jesuita típico. Sí es verdad que coqueteaba con ese mundo peronista, pero también con el mundo liberal y con el mundo progresista, en relaciones muy eclécticas y laxas, siempre en cuanto le significaban algún rédito político o económico. Siempre se llevó bien con los gobiernos locales, de la Ciudad de Buenos Aires, mal con el presidente Kirchner, muy bien con su sucesora y esposa, Cristina Kirchner, al punto que operó políticamente para que se reuniera con George Soros, al mismo tiempo que pedía siempre a sus interlocutores políticos que “cuidaran a Cristina”.

 

Recientemente, Henry Sire (“El Papa Dictador”) concedió a Gloria.tv una larga entrevista. ¿Qué piensa usted sobre este libro?

Cuando salió a la luz el libro, pude leer varios pasajes extractados, nunca pude tener el libro completo en mis manos. Pero a pesar de ello me sorprendió el nivel de conocimiento y de precisión que el autor exhibió en los datos que presentó en el libro. Y me llamó la atención también la valentía que mostró al publicarlo, porque se “jugó una patriada”, como decimos en español.

¿Y su entrevista en Gloria-tv?

Tuve el privilegio de leer por anticipado el contenido de la entrevista, gracias a la gentileza de Gloria.tv, y estoy en un todo de acuerdo con lo que afirmó Henry Sire en ambos casos, no concuerdo con su visión de Bergoglio peronista, por todo lo que he expresado anteriormente.

¿Cómo ve usted las cosas?

En este sentido, para entender a Bergoglio y su pontificado, hay que tomar en cuenta su vínculo estrecho con la Casa Rothschild, a través del Concejo para el Capitalismo Inclusivo. Lo que Sire y muchos otros le atribuyen a Bergoglio como peronista en realidad proviene de los Rothschild, en particular de la baronesa Lynn Forester, la tercera esposa de sir Evelyn de Rothschild: el concepto de inclusión, el grito de los pobres y el grito de la madre Tierra, etc., conceptos que han estado han boca de ese mundo oligárquico y plutocrático que la dama representa.

¿Qué hay de malo en esto?

En mi humilde opinión, para entender lo que ha hecho Bergoglio desde el comienzo de su papado -empezando con el famoso Sínodo sobre la Familia y la exhortación Amoris Laetitia– hay que verlo en su alianza con la Casa Rothschild, que se hizo explícita y pública el 8 de diciembre de 2020, en ese famoso encuentro en Roma, con foto incluida, en la que Bergoglio muestra el rostro adusto y seco que suele mostrar cuando está incómodo. No se olvide que la baronesa Lynn Forester ha dicho en una entrevista que el proyecto que ella ha impulsado y materializado -el Concejo para el Capitalismo Inclusivo- es la prosa, a la que la presencia de Bergoglio le ha puesto la música. En lenguaje profano, ha dicho en realidad que Bergoglio, como pontífice, es el bufón de su grupo plutocrático que pretende darle un rostro “humano” al capitalismo, porque son conscientes que mientras ellos se han vuelto hipermillonarios, el 90% de la población mundial apenas ha obtenido migajas de la riqueza que todos producimos.

Entonces, ¿no hay peronismo?

Leer a Bergoglio en clave peronista lleva al error, para entender el desastre que ha hecho y en el que persiste hay que leerlo en su vínculo con el proyecto inclusivo de los Rothschild, que como contrapartida impulsa la erradicación y eliminación de la memoria histórica, cultural y espiritual de la Iglesia y de la humanidad, es decir, de la Tradición cultural de la historia universal, humanista y cristiana, de la que el Catolicismo ha sido la matriz y la forja.

Si el “peronismo” de Francisco es una farsa. ¿Qué es él?

Bergoglio no es peronista, es un Jesuita cabal, en toda la línea, que llamativamente no irradia para nada en su munus petrinum. Es un operador político, evidentemente, pero no desde su función de Vicario de Cristo -título al que ha renunciado en la edición de Anuario Pontificio de 2020 porque lo considera cosa del pasado-, sino desde la praxis típica del jesuitismo -manteniendo las formas y los conceptos, pero sin el contenido concreto y el alma ignaciana.

¿Qué significa esto?

No es casualidad que el general de la Compañía de Jesús, el venezolano Arturo Sosa, haya dicho, palabras más palabras menos, que como en la época de Nuestro Señor no había grabadores, en realidad no sabemos lo que ha dicho realmente, sino que conocemos lo que algunos dicen que dijo, en un idioma que no es el nuestro, por eso hay que ejercitar el discernimiento para saber lo que Jesús ha querido decir en realidad. En una entrevista a una página web italiana que no se difundió a gran escala, Bergoglio dijo que para tomar decisiones él se basa “en sus instintos y en el Espíritu Santo”, dejando de lado la Sagrada Escritura, la Tradición, el Magisterio.

Los activistas mediáticos de la Oligarquía adoran a Bergoglio…

No es casualidad que la gran prensa internacional y mundial -enemiga de la Iglesia y del Cristianismo-lo haya identificado de entrada como el gran revolucionario y transformador de una Iglesia retrógrada y reaccionaria, mientras que la propia feligresía católica lo tome cada vez menos en cuenta, como se pudo constatar hasta comienzos del 2020, con la asistencia a las audiencias de los miércoles y al rezo del Angelus los domingos, que era cuatro veces menor a la asistencia que habían tenido en sus pontificados san Juan Pablo II y Benedicto XVI.

¿No exagera usted cuando dice que Bergoglio colabora con los enemigos de la Iglesia?

Está todo a la vista. Es que, en realidad, Bergoglio ha ejercido su pontificado más bien como operador político, y menos como pastor de almas y vicario de un Poder superior. Un ejemplo que mencioné antes y ahora le detallo: en cierto momento del 2014 obró, a través de un operador político argentino, para que la entonces presidente Cristina Kirchner se reuniera con George Soros, cosa que efectivamente sucedió a los pocos meses. Pero nunca le interesó ni movió un dedo cuando un médico argentino fue condenado en el año 2018 por un tribunal provincial (Río Negro), por no haber practicado un aborto -ilegal, pero protocolizado de hecho por una resolución ministerial- y haber salvado dos vidas, la de una joven que intentó abortar y estaba a punto de morir, y la de su hijo que pudo sobrevivir al intento. Como tampoco nunca dirigió una sola palabra de aliento y acompañamiento a los movimientos pro-vida que batallaban por impedir que se legalizara el asesinato prenatal, pero sí se ocupaba de enviar mensajes y palabras de aliento a dirigentes políticos con procesos penales y civiles, porque eran progresistas, aunque adversarios o enemigos de la Iglesia.

Cuando el presidente argentino Alberto Fernández, un mes y medio después de asumir, viajó a Roma para entrevistarse con Bergoglio, todos recordamos la alegría que exhibieron ambos en su encuentro y la calidez del mismo, sin que se hablara una sola palabra sobre la decisión explicitada por el mandatario argentino de avanzar con la legalización del aborto. Incluso el arzobispo Marcelo Sánchez Sorondo celebró una Misa en el altar de la capilla donde descansan los restos de San Pedro y le permitió comulgar, sabiendo que estaba decidido a hacer aprobar la legalización del aborto.

Y las últimas visitas que tuvo del presidente Joe Biden y de la demócrata Nancy Pelosi, ultra abortistas ambos, recibidos como amigos íntimos y con gran alegría, cosa que no demostró con ningún dirigente provida, italiano o extranjero.

Y lo que es para mí el colmo de esa colaboración: la entrega de la Iglesia Católica en China a manos de la dictadura que gobierna ese país, condenada a desaparecer.

Se dice que el cardenal Bergoglio tenía secretarios que solían asistir a misa en la Sociedad de San Pío. Bergoglio también parecía defender a Pío X. ¿Cómo encaja esto en la imagen del liberal Francisco?

Fue siempre típico en él jugar con los opuestos, pasando de un extremo al otro: un día se muestra ortodoxo -ante un grupo de médicos católicos o ante micrófonos condena de palabra el aborto, describiéndolo como un acto que ejecuta un sicario- y al otro día recibe y alaba a Emma Bonino, o al presidente argentino, confeso abortista, y permite que participe en una Misa celebrada en el altar que está junto a la urna que contiene los restos de san Pedro.

¿Quién puede entender esto?

Ese ha sido siempre el juego de Bergoglio, un juego de astucia, no de sabiduría, porque es una forma que le permite no ser encasillado y, al mismo tiempo, le posibilita mantener la iniciativa. Aunque en definitiva es una astucia de vuelo corto, como el de las gallinas.

 

Henry Sire llama “el gran misterio de la carrera de Bergoglio” al hecho de que fuera la mano derecha de su tío, el católico cardenal bonaerense Quarracino, pero que luego se convirtiera en el favorito del Grupo de San Gall. ¿Puede arrojar luz sobre este misterio?

Jesuitismo puro: para escapar del exilio que le había impuesto la Compañía, se aferró a Quarracino, conservador y “retrógrado”, según sus enemigos; cuando pudo ejercer en plenitud el arzobispado, empezó a desplegar su costado “popular” y de humildad, para sacarse la etiqueta de conservador y acercarse a esas posturas progresistas a las que ese grupo de San Galo era proclive.

¿Jesuitismo? ¿Se refiere a la duplicidad? ¿Dos caras?

Fíjese usted que Bergoglio comenzó su pontificado hablando de la mundanidad espiritual o espiritualidad mundana, como el mayor problema que afectaba a la Iglesia en ese momento, para terminar haciendo de la Iglesia una organización mundana, como la que está impulsando ahora frenéticamente: la Basílica de San Pedro un museo, el desvarío ideológico de la doctrina LGTB como parte constitutiva de la doctrina “cristiana”, la Tradición como elemento abstracto y fundamentalista en la vida de la Iglesia, darle carta de ciudadanía cristiana a una deidad pagana (Pachamana), etc.

Es jesuitismo, en el sentido que usted lo dice, que conserva la forma de “lo jesuita” pero sin lo esencial, que es ser “soldado de Jesucristo”, porque en el fondo ya no hay fe en Cristo. Una “Compañía de Jesús” mutada o convertida en “Compañía del Iscariote”, pero conservando la forma original, sin el contenido. Una “Compañía” que tiene como una de sus estrellas a un sacerdote declaradamente homosexual y apologeta del “mundo LGBT”, que ocupa un cargo en el Vaticano.

 

Como Papa, Francisco resultó ser muy pro-gay. ¿Era esto visible cuando era cardenal?

Hasta donde conozco, nunca fue tan evidente ni visible esa actitud gay-friendly de Bergoglio, ni como jesuita ni como obispo. Tampoco fue demasiado evidente como cardenal, porque eso posiblemente le hubiera imposibilitado en el Colegio Cardenalicio ser elegido Papa. Sí se han conocido casos de sacerdotes con esas conductas que siempre contaron con la protección discreta de Bergoglio. Sólo lo ha hecho abiertamente cuando llegó a la Cátedra de Pedro, dando el aberrante espectáculo de darle refugio y protección política y clerical a un notorio delincuente como el obispo Gustavo Zanchetta.

 

Muchos han sugerido que Francisco quiere colaboradores que sean chantajeables y controlables. ¿Tiene elementos que confirmen esto?

Lamentablemente, sí. Y a todo nivel, sumado al hecho de que siempre se rodeó de personalidades mediocres, sumisas y serviles. Porque el liderazgo de Bergoglio, más que de dictador como lo ha caracterizado Henry Sire, es típicamente despótico, no admite el disenso ni la independencia de criterio.

¿Como en la época en que fue el Provincial de los jesuitas argentinos?

Se ha mencionado mucho el hecho del enfrentamiento que tuvo Bergoglio con los jesuitas, después que terminaba su labor como provincial de la Compañía. Lo que pocos o muy pocos cuentan, por razones de discreción y decoro quizás, es que los que más lo enfrentaron fueron los que habían sido sus colaboradores o compañeros de su liderazgo en la Orden. Algunos de ellos muy amigos de él, que lo respetaban mucho y lo querían.

¿Por qué ese enfrentamiento posterior?

Nunca se supo. Sí se sabía que eran personas serias, con su personalidad, no manipulables ni chantajeables.

Una pregunta personal: Usted tuvo tres hijos de los cuales dos murieron. ¿Qué les dice a los padres que sufren un destino tan terrible? Si no quiere entrar en este tema, ignore y anule la pregunta

Por el sacramento del Orden Sagrado el sacerdote se convierte en “otro Cristo”, mientras que por el sacramento del Matrimonio los laicos nos convertimos en colaboradores de Dios en el milagro de la gestación de la vida. Como dice el Salmo 127, la bendición y herencia que Dios nos regala en la vida es a través de los hijos. Perder un hijo a los 28 años, un ser extraordinario y lleno de bondad como fue en vida nuestro Juan José, fue para mi esposa y para mí el más duro de los golpes que tuvimos que enfrentar. Pero gracias a la fe que nos inculcaron y que ambos supimos cultivar y acrecentar a lo largo de nuestras vidas mi esposa pudo aferrarse a la Virgen y “participar” de su dolor al pie de la cruz, cuando el cuerpo inerte de Nuestro Señor fue descolgado del madero. En mi caso, pude sentir un dolor similar al que padeció Dios como padre al ver que su Hijo iba camino a la muerte, pero se abstuvo de impedirlo porque sabía que de ese modo los hombres podíamos alcanzar la redención, después de la resurrección de Nuestro Señor.

Sumergirme en ese dolor me permitió sobrellevar ese tremendo golpe que significó para mí encontrarme con mi hijo muerto a la entrada de la puerta de mi casa, por su propia decisión, porque ya había perdido las esperanzas de poder afrontar una enfermedad que nunca pudo dominar. Así como padecí en ese momento el tremendo dolor de verlo partir, Dios me concedió la gracia del consuelo de “hacerme participar” de su dolor al ver partir a su Hijo a la muerte, permitiéndome percibir con los ojos de la fe el mundo al que marchamos después que partimos de este mundo, mundo en el que nuestro hijo vive rodeado de los santos que viven con él en la eternidad. Como aprendí del entonces cardenal Joseph Ratzinger, el secreto de la vida cristiana consiste en convertir un mal que padecemos en un bien que rinda frutos para los demás, porque en definitiva todo lo que nos pasa en la vida es gracia, cuando vivimos la fe a pleno, como nos pide el Señor, con dignidad y sin ningún tipo de comodidad.

La partida de mi hijo significó para mí la necesidad de rendirle homenaje todos los días, irradiando el amor y la bondad que él brindaba a todos los que lo rodeaban, con la esperanza de poder encontrarnos definitivamente en el cielo y fundirnos en un abrazo eterno, después de cumplir en la tierra la misión a la que Dios me ha convocado, para su mayor gloria y honor.

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6 commenti

  • FRANZ ha detto:

    Estimado prof. Quarracino, le aradezco de verdad su contestacion. Esto me deja bastante asustado:
    “Respecto al tema de la inexistencia del certificado de ordenación diaconal es cierta la versión. Oficialmente no hay constancia, pero un obispo jubilado amigo, no bergogliano, me ha dicho que la ordenación sacerdotal posterior subsanó ese defecto”, yo no tengo carrera de derecho, soy un simle maestro italiano y padre de familia, pido perdon por mi castellano, pero como simple fiel la cosa no encaja con logica.
    Muchas gracias por lo del libro.
    Que la Virgen Maria la proteja.

  • Salocin de Juan ha detto:

    Muchas gracias por este extensa y profunda entrevista, de la cuál tanto podemos aprender.

    ¡Dios lo bendiga a Usted y a su valiente apostolado!

    • Jose A. Quarracino ha detto:

      Gracias, Salocin de Juan, tratamos de cumplir con la voluntad del Señor proclamando la verdad, aunque a veces duela

  • FRANZ ha detto:

    Buenas dia prof. Quarracino,
    interesante la entrevista.
    De la ctutud de Bergoglio en Argentina hay dos validos testigos: uno es su ex hombre de confianza el diacono Jorge Sonnante y el segundo es el periodista Nicolas Moras.
    Ambos son argentinos y de distintas perspectivas dibujan el personaje como es realmente.
    En la red puede encontarr varios documentales.
    Me puede por favor, si puede y con todo el respecto, contestar a estas preguntas:
    1. Que rol tubo Bergoglio en el asunto de los jesuitas desaparecidos (p.Yorio y p. Jalics)?
    2. En la red se esta difundiendo la noticia que no se encuentra su certificado de la ordenacion diaconal, usted sabe algo al respecto?

    Fuente:
    Historia
    Libertades Democráticas

    GENOCIDIO Y COMPLICIDAD. Jorge Bergoglio, la dictadura y los desaparecidos

    El actual Papa tuvo una relación estrecha con los genocidas, que va desde avalar el secuestro de curas jesuitas hasta decir “no sé nada” cuando declaró como testigo en la megacausa ESMA en 2010.
    Jorge Bergoglio, la dictadura y los desaparecidos

    Daniel Satur@saturnetroc
    Viernes 24 de marzo de 2017

    Le sabe a mentira, a verdad o a verosimil?

    Muchas gracias por su paciencia

    • Jose A. Quarracino ha detto:

      Estimado Franz, el tema de los jesuitas secuestrados y aparecidos nunca ha sido claro del todo. Personalmente, no creo que Bergoglio los haya entregado, y quizás haya sido uno de los que posibilito su aparición con vida. Pero son todas conjeturas. Lo de Sonnante y Moras tomalos “con pinzas”, muchas de las cosas que dicen son incomprobables, otras son efectivamente ciertas.
      Respecto al tema de la inexistencia del certificado de ordenación diaconal es cierta la versión. Oficialmente no hay constancia, pero un obispo jubilado amigo, no bergogliano, me ha dicho que la ordenación sacerdotal posterior subsanó ese defecto.
      Por mi parte, te recomiendo que leas un libro sobre el obispo de Roma, de un periodista y comunicador argentino, ya fallecido, quien escribió un libro sobre Bergoglio, no precisamente laudatorio: “El verdadero Francisco”, por Omar Bello, Ediciones Noticias, 2013. Lo podes encontrar y bajar en https://vdocuments.mx/download/bello-omar-el-verdadero-francisco-2013.html.
      Un abrazo grande

      • Amparo ha detto:

        Así es, Sr. Quarracino. Tenemos el ejemplo de San Ambrosio, que de simple laico fué ordenado Presbítero y Obispo sin pasar por el Diaconado. Pero aunque la Ordenación sea válida, es irregular y si se ha ocultado el caso, estamos ante una flagrante violación de los Sagrados Cánones, cosa que no ocurrió en el caso de San Ambrosio, pues la antigua disciplina era distinta. Cómo puede hacer observar la Ley Divina quien transgrede las Leyes de la Iglesia? Quien no es fiel en lo poco, tampoco en lo mucho es de fiar.