VIGANÒ A LIFESITENEWS: ES LA ENCÍCLICA QUE APELA AL NUEVO ORDEN MUNDIAL.

17 Ottobre 2020 Pubblicato da Lascia il tuo commento

Marco Tosatti

Beatriz Iturribarria Andrade nos envió su traducción de la entrevista de Monseñor Viganò a LifeSiteNews. Como siempre, agradecemos sinceramente a Beatriz su generosidad. Disfrute de su lectura.

§§§

Compartimos con ustedes la traducción que hemos hecho de la entrevista que John-Henry Westen le realizara a Monseñor Carlo Maria Viganò,  (cuyo original -en Inglés-, está disponible en formato PDF, clicando AQUÍ), en relación con la Encíclica Fratelli tutti.

¡Comencemos!

***

John-Henry Westen: ¿Cuál es su opinión sobre Fratelli tutti, particularmente su [el de la Encíclica] silencio con respecto al aborto, especialmente a la luz de lo que la encíclica define como las “mayores preocupaciones” de los políticos?

 

Monseñor Viganó: Fratelli tutti, al hablar de las preocupaciones que deben motivar la acción de los políticos, menciona el “fenómeno de la exclusión social y económica, con sus nefastas consecuencias: la trata de personas, la comercialización de órganos y tejidos humanos, la explotación sexual de niños y niñas, trabajo esclavo, incluida la prostitución, el tráfico de drogas y armas, el terrorismo y el crimen organizado internacional”. (1) Todas ellas son plagas que hay que denunciar, pero que creo que éstas ya son reconocidas  -como tales-  por mucha gente. El punto focal, mucho más importante desde el punto de vista moral, pero que no está mencionado en la Encíclica, es el aborto, el cual actualmente se reivindica de manera trágica, como un derecho. (2)

 

Este silencio atronador sobre el crimen más odioso para los ojos de Dios  -porque se comete sobre un niño inocente e indefenso, privándolo de la vida-  delata la visión retorcida de este manifiesto ideológico que está al servicio del Nuevo Orden Mundial. Su visión sesgada se basa en una sumisión que se postra psicológicamente ante las peticiones del pensamiento dominante, al mismo tiempo que mira las enseñanzas del Evangelio, con esa mirada miope y avergonzada [propia] de quienes las consideran impensables y anticuadas.

 

La dimensión espiritual y trascendente, al igual que la moral natural y católica, están siendo completamente ignoradas. ¿Qué hermandad puede existir entre las personas, cuando matar a un niño inocente, se lo considera irrelevante?, ¿Cómo se puede condenar la exclusión social y [al mismo tiempo] callar frente a la más criminal de las exclusiones sociales, es decir, la [exclusión] de un niño que tiene derecho a vivir, a crecer, a ser amado y a amar; a adorar y servir a Dios y a alcanzar la vida eterna?, ¿Qué sentido tiene abordar el tráfico de armas, si uno puede unirse en hermandad con alguien que descuartiza a un niño, adentro del útero de su madre o [si uno puede unirse] con alguien que un instante antes del nacimiento, le succiona el cerebro al niño?, ¿Cómo se puede anteponer la fraternidad, al horror de los que envenenan a los enfermos o a los ancianos, a quienes se les niega la posibilidad de participar en la Pasión de Nuestro Señor a través del sufrimiento?, ¿Qué respeto por la naturaleza se puede invocar, cuando el género de una persona  -que está escrito en nuestros cromosomas-, se puede cambiar o cuando una unión estéril, formada por dos hombres o por dos mujeres, puede considerarse como una familia?,  la furia destructiva de la “madre tierra” ¿no se aplica a aquellos que al alterar la obra maravillosa del Creador, asumen el derecho de modificar el ADN de plantas, animales y seres humanos?

 

Fratelli tutti es una encíclica que no solo carece de Fe, sino también de Esperanza y de Caridad. En su lenguaje no resuena la voz del Divino Pastor y del Médico de las almas, sino el gruñido rapaz del lobo o el silencio ensordecedor del mercenario (Juan 10,10).  No hay aliento de amor ni para Dios ni para el hombre, porque para desear verdaderamente el bien del hombre moderno, es necesario despertarlo de su hipnótico hechizo de bondad, de ecologismo, de pacifismo, de ecumenismo y de globalismo. En orden de querer el bien del hombre pecador y rebelde, es necesario hacerle comprender que al alejarse de su Creador y Señor, acabará siendo esclavo de Satanás y de sí mismo. Ningún sentido de hermandad con otras almas condenadas, puede remediar la enemistad hacia Dios. No serán el mundo ni los filántropos quienes lo juzgarán, sino Nuestro Señor Mismo, quien murió en la Cruz, para salvarlo.

 

Creo que es muy triste lo que Fratelli Tutti representa, en cierto modo [representa] el vacío de un corazón marchito, de un ciego privado de la vista sobrenatural, que  -a tientas-  piensa que puede dar la respuesta que primeramente, él ignora. Reconozco que es una enunciación triste y grave, pero creo que más que preguntarnos por la ortodoxia de este documento, deberíamos preguntarnos cuál es el estado de un alma incapaz de sentir una oleada de Caridad, [incapaz] de permitirse ser tocado por un rayo divino que brilla en ese gris lúgubre, representado por su utópico y pasajero sueño, [que está] cerrado a la Gracia de Dios.

 

El introito de la Misa de este domingo nos advierte:

 

Salus populi ego sum, dicit Dominus: de quacumque tribulatione clamaverint ad me, exaudiam eos: et ero illorum Dominus in perpetuum. Attendite, popule meus, legem meam: inclinate aurem vestram in verba oris mei. (3)

 

El Señor es la salvación de Su pueblo, quien será escuchado en la tribulación mientras escuchen Su ley. Nuestro Señor nos dice en términos inequívocos: “Sin mí nada podéis hacer” (Juan 15, 8). La utopía de la Torre de Babel  -no importa cómo se actualice, apareciendo bajo el disfraz de las Naciones Unidas o del Nuevo Orden Mundial-  está destinada a derrumbarse piedra sobre piedra, porque no está fundada en la Piedra Angular que es Cristo.

 

“He aquí, son un solo pueblo y todos tienen un solo idioma; y esto es solo el comienzo de lo que ellos harán; y nada de lo que se propongan hacer les será imposible. Vamos, bajemos y confundamos su idioma, para que no se entiendan unos con otros”. (Génesis 11: 4-7).

 

El pacifismo globalista y ecuménico de Fratelli tutti, vislumbra un paraíso terrenal que se fundamenta en la negativa a reconocer el reinado de Cristo sobre las sociedades y sobre el mundo entero; [que se fundamenta] en guardar silencio acerca del escándalo de la Cruz, a la cual se la considera más como “divisoria”, que como la única esperanza de salvación para la humanidad; [que se fundamenta] en olvidar que las injusticias sociales y los males presentes en el mundo, son consecuencia del pecado, y que solamente en conformidad con la Voluntad de Dios, es que podemos esperar fomentar la paz y la armonía entre los hombres.  Los seres humanos pueden ser verdaderamente hermanos, solamente en Cristo, reconociendo juntos, la Paternidad de Dios.

 

La Encíclica carece de Esperanza, entendida como la virtud teológica infundida por Dios en el alma, a través de la cual deseamos el Reino de los Cielos y la Vida Eterna, confiando en las promesas de Cristo y confiando no en nuestra fuerza, sino en la ayuda de la Gracia del Espíritu Santo. (4) Esperar que una hermandad horizontal garantice la paz y la justicia, no tiene nada de sobrenatural, ya que no mira al Reino de los Cielos, no se basa en las promesas de Cristo, y no considera necesaria la Gracia Divina, poniendo su confianza en el hombre que ha sido corrompido por el pecado original y que por tanto, está inclinado hacia el mal.  Quien alimenta esas falsas esperanzas, por ejemplo, afirmando que “no hay necesidad de creer en Dios para ir al Cielo” (5), no realiza un acto de Caridad. Al contrario: esto alienta a los impíos [a seguir] en el camino del pecado y de la perdición, y con ellos, haciéndose cómplices de su condenación y de su desesperación. Esto contradice las mismas palabras del Salvador: “Les dije que morirán en sus pecados. Porque si no creen que Yo soy Él, ustedes morirán en sus pecados” (Juan 8, 24).

 

Con gran dolor añado que últimamente, la respuesta de la Iglesia frente al mal, la muerte, la enfermedad, el sufrimiento y las injusticias en el mundo, si no está es que está completamente ausente, sí es abúlica. Es como si el Evangelio no tuviera nada que decirle al hombre moderno, o como si lo que tiene que decirle, estuviera pasado de moda: “No quiero vender recetas inútiles, esta es la realidad” (6). A uno se le hiela la sangre al leer estas palabras: “¿Dios es injusto?  Sí, fue injusto con Su Hijo al enviarlo a la Cruz”. [7]  No hay necesidad de refutar esta afirmación, basta observar que si negamos que el pecado es la causa del sufrimiento y la muerte lo que aflige a la humanidad, terminamos inevitablemente por poner la responsabilidad en Dios, acusándoLo de ser “injusto”, y por lo tanto, excluyéndoLo de nuestro propio horizonte. De aquí entendemos cómo la búsqueda de la hermandad humana, se encuentra delineada en las palabras del salmista: “Se levantan los reyes de la tierra, y los príncipes se reúnen en consejo, en contra del Señor y en contra Su Ungido” (Salmos 2, 2).

Así la Iglesia  -o mejor dicho su falsificación, que la eclipsa casi por completo-  ya no ofrece una respuesta Católica, al hombre desesperado y sediento de la Verdad, sino que adelanta el escándalo del dolor y del sufrimiento, cuya raíz es el pecado, poniendo esa responsabilidad en Dios, y blasfemando contra Él, llamándolo “injusto”.

 

J.H.W: Su Excelencia, me imagino que ha visto cómo los líderes pro-vida, en los Estados Unidos, están suplicando a los Obispos que declaren abiertamente que el aborto es la cuestión preponderante, durante esta elección presidencial. Han habido varios Obispos que han dicho exactamente lo contrario, y ahora utilizan los puntos discutidos en la encíclica del Papa Francisco, para apoyar sus ideas. ¿Qué consejo le daría a sus hermanos Obispos y a los fieles?

 

M.V: El silencio sobre el aborto es un signo terrible de la desviación espiritual y moral, de esa parte de la Jerarquía, la cual niega su propia misión, porque ha negado a Cristo. Y así como en el aborto la madre mata a su propio hijo, a quien debería amar, proteger y dar a luz a esta vida terrenal, así en el presente fraude, la Iglesia, querida por Dios para traer almas a la vida eterna, se encuentra ella misma, matando espiritualmente en su propio vientre, a causa de la traición de sus propios Ministros. El odio de los enemigos de Cristo no perdona ni siquiera a Su Santísima Madre, cuya Divina Maternidad es odiada por Satanás, porque por que a través de Ella, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad se hizo Hombre para redimirnos. Si somos amigos de la Santísima Virgen, sus enemigos son nuestros enemigos, según lo establecido por el Señor en el Protoevangelio: “Pondré enemistad entre ti y la Mujer, y entre tu descendencia y la de Ella” (Génesis 3:15).

 

Les recuerdo a mis hermanos Obispos que fueron ungidos con el Santo Crisma como atletas de la Fe, y no como espectadores neutrales de la lucha entre Dios y el Adversario. Oro para que los pocos y valientes Pastores que alzan la voz para defender los principios inviolables e innegociables que el Señor ha establecido en la ley natural, se unan a los que hoy vacilan a causa del miedo, de la timidez o de una falsa prudencia.  Ellos tienen la “gracia de estado” de ser escuchados por su rebaño, el cual reconoce [en sus Pastores] la voz del Divino Pastor (Juan 10, 2-3). Así como los Apóstoles y los Obispos que les sucedieron, no temieron el martirio, [ustedes, los Pastores] no teman proclamar el Evangelio de Cristo.

 

Pido a los fieles, desorientados por el silencio de tantos Pastores pusilánimes, que eleven al Cielo sus oraciones, invocando al Paráclito aquellas gracias que solo el Espíritu Santo puede infundir en los corazones más endurecidos y rebeldes:  Lava quod est sordidum, riga quod est aridum, sana quod est saucium. Flecte quod est rigidum, fove quod est frigidum, rege quod est devium. [Pliega lo que esté demasiado rígido. Calienta nuestra frialdad, dirige nuestros pasos perdidos.]  Ofrezcan [los fieles] sus sacrificios, sus penitencias y sus sufrimientos de enfermedad, por la Iglesia y por sus Pastores.

 

J.H.W: Recientemente entrevisté a la esposa del ex candidato a la Corte Suprema Robert Bork, quien habló sobre la falta de apoyo de la Iglesia durante las escandalosas audiencias de su esposo; incluso insinuó el hecho de que los ataques contra él fueron dirigidos por el senador demócrata “católico” Ted Kennedy. ¿Cuál es su opinión sobre los ataques en contra de la Juez Barrett, a causa de su fe?

 

M.V. El odio al mundo, del que Satanás es el príncipe (Juan 12, 31), es el desmentido más evidente del sueño utópico de Fratelli tutti. No puede haber hermandad entre los hombres, si se excluye la Paternidad común del Único Dios Verdadero, Uno y Trino. Aquellos que predican la igualdad, y la igualdad de derechos hasta el punto de dar legitimidad al error y al vicio, se vuelven intolerantes cuando ven que su propio poder abusivo está en peligro, tan pronto como un político católico  -en nombre de la igualdad de derechos-  quiere dar testimonio de su propia Fe, al legislar y al gobernar. Entonces de esta manera, la tan promocionada “hermandad”, solamente se lleva a cabo entre los hijos de las tinieblas, y excluyendo -necesariamente- a los hijos de la luz, o forzándolos a negar su propia identidad.  Es significativo que el único requisito de esta hermandad, parece estar siempre fundado en el rechazo a Cristo, mientras se considera imposible tener una verdadera y santa hermandad, en el vínculo sagrado de la Caridad, “en la justicia y en la santidad que procede de la verdad” (Efesios 4:24).

Con la unción de la Confirmación, un Católico se convierte en Soldado de Cristo.  Un soldado que no lucha por su Rey sino que se alía con el enemigo, es un traidor, un renegado, un desertor. Por tanto, dejen que los políticos católicos y los que ocupan cargos institucionales sean testigos de Aquel que derramó Su Sangre por ellos. No solo recibirán las gracias necesarias para el desempeño de sus deberes en los asuntos públicos, sino que también serán un ejemplo para sus hermanos y merecerán una recompensa eterna, que es lo único que realmente importa. “Te nationum præsides honore tollant publico; colant magistri, judices, leges et artes exprimant.” (8)

 

11 de octubre del 2020.

Festividad litúrgica de la Divina Maternidad de la Santísima Virgen María.

Domingo XIX después de Pentecostés.

 

________

 

Notas:

 

(1) Discurso en la Organización de las Naciones Unidas, Nueva York, 25 de septiembre de 2015, AAS 107 (2015), 1039. Citado en la encíclica Fratelli Tutti, 188.

 

 

(2) La única mención indirecta del aborto es el inciso 24 de la Encíclica, en la que se denuncia la violencia que “obliga [a las mujeres] a abortar”, pero sin condenar la matanza del feto. La referencia al feto en Fratelli Tutti, en el inciso 18, es muy débil y no menciona explícitamente el término “aborto”. Gastar solo tres palabras sobre el crimen más abominable que involucra millones de muertes cada año en el mundo, no cambia la evidencia de que -en apoyo a la agenda globalista-, la encíclica está literalmente obsesionada con la solidaridad humana. Además, en la contienda de la campaña electoral estadounidense (concomitante con la publicación del documento pontificio), una condena explícita al aborto contradiría abiertamente al candidato demócrata, quien está -fuertemente- a favor del aborto. Yo añadiría que las referencias a los niños, parecen estar más dirigidas a las familias islámicas, en particular a las de los inmigrantes, las cuales según Bergoglio, representan el futuro demográfico de Europa.

 

 

(3) “Yo soy la salvación del pueblo, dice el Señor: si durante cualquier angustia, claman a Mí, los escucharé y seré su Señor para siempre. Pueblo mío, escucha mi enseñanza; inclina tu oído hacia las palabras de Mi boca”.

 

 

(4) CCC, 1817.

 

 

(5) https://www.independent.co.uk/news/world/europe/pope-francis-assures-atheists-you-don-t-have-believe-god-go-heaven-8810062.html

 

https://archive.is/UOgv3

 

 

(6) El Papa: no hay respuesta a la muerte de los niños, en: Avvenire, 15 de diciembre de 2016; https://www.avvenire.it/papa/pagine/papa-udienza-al-bambino-gesu

 

https://archive.is/l9bfe

(7) Ibid.

(8) “Que los gobernantes del mundo Te honren y Te ensalcen públicamente; que los maestros y los jueces Te reverencian; que las leyes expresen Tu orden y las artes reflejen Tu belleza”. Tomado del himno Te Sæculorum Principem, para la Fiesta de Cristo Rey.

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