Católicos polacos, resistid al satánico l@bby usurero que nos quiere esclavos. Monseñor V*i*g*a*n*ò.

7 Giugno 2024 Pubblicato da Lascia il tuo commento

Marco Tosatti

Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, ofrecemos a vuestra atención este mensaje del arzobispo Carlo Maria Viganò. Feliz lectura y compartir.

Vídeo en https://youtu.be/DQq3pT_wZXs?si=A_MrrT_isAMLrKpW

 

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“Resistite fortes”

Mensaje a la Resistencia Católica en Polonia

31 de mayo de 2024

Excelencia Reverendísima, querido monseñor Michal, reverendos sacerdotes y clérigos, queridísimos fieles: permitidme, en primer lugar, daros las gracias por haberme invitado a intervenir en vuestra conferencia, en defensa de la fe católica y en denuncia de las desviaciones de la Jerarquía modernista. Vuestra comunidad en Polonia constituye el núcleo del futuro renacimiento del catolicismo en vuestra amada Patria.

Vuestra fidelidad, y la fidelidad aún más valerosa de vuestros Pastores, os hace hoy privilegiados: porque con los ojos de la Fe y con la enseñanza de vuestra Historia patria, estáis en condiciones de reconocer esa batalla epocal en curso entre Dios y Satanás, que concluirá al final de los tiempos con la victoria de Cristo sobre el Anticristo, en el preciso momento en que el reino del hijo de la iniquidad parecerá estar en su apogeo. Una batalla sin cuartel, que hoy en otras naciones se libra de manera aún más encarnizada y cruenta, y que vosotros conocéis de tiempos más recientes, y en particular después de que las purgas bergoglianas han acallado las voces de los Obispos no totalmente serviles a la tiranía del jesuita argentino. Mientras tanto, las crisis de gobierno y los dictados políticos de la Unión Europea han llegado a vuestro Parlamento y han hecho situar en roles de gobierno a emisarios del Foro Económico Mundial, el principal artífice de la agenda globalista. Las reformas que les están imponiendo tienen el claro objetivo de destruir a Polonia golpeando su fe, su moral, su patriotismo, su memoria histórica y su identidad.

Hablar de Polonia sin hablar de la Iglesia católica es imposible. Entre todas las naciones eslavas Polonia es, la que más profesa la fe católica. Desde el bautismo de Miecislao I en 966 d.C., y con él de toda su Corte -y esto gracias a las oraciones y al testimonio de la reina Dubrawka de Bohemia-, Polonia es una nación católica y lo sigue siendo a lo largo de los siglos, a pesar de las numerosas guerras que tuvo que librar contra los paganos, contra los idólatras islámicos, contra los herejes protestantes y, finalmente, contra el materialismo ateo del Comunismo bolchevique. Pero en todas esas batallas nunca se apagó la llama de la Fe, ni estuvo en peligro de extinguirse como lo ha estado en estas últimas y desafortunadas décadas.

Por la gracia de Dios, las grandes celebraciones del Milenio del Bautismo de Polonia en 1966 -pero que ya habían comenzado en 1957 con una Novena preparatoria de ayuno y penitencia a la que adhirieron todos los católicos polacos- tuvieron el mérito de eclipsar los tristes acontecimientos que en aquellos años fatigaron a la Iglesia universal, víctima de ese golpe de Estado modernista que fue el Concilio Vaticano II. El Sacrum Poloniæ Millennium llevó a vuestros abuelos y a vuestros padres a acompañar en procesión por toda vuestra Patria el marco vacío del icono de la Virgen de Częstochowa, en valiente testimonio cristiano frente a las prohibiciones del gobierno comunista. Teníais ante vuestros ojos los horrores de un régimen tiránico y anticristiano, y siglos de memoria de guerras y caídos defendiendo Polonia de la invasión mahometana. Hablaros de ecumenismo a vosotros, católicos polacos, de diálogo con los herejes y de laicidad del Estado os habría hecho levantaros indignados contra quienes trataran de convenceros de que renegarais de vuestra Fe y de vuestra identidad nacional intrínsecamente católica. Sin embargo, hoy son los líderes de la Iglesia quienes os piden que borréis esos mil años de Historia patria, en nombre de una inclusividad que en otras naciones está destruyendo su identidad cristiana y trayendo de vuelta la barbarie.

Pocos, en aquellos años revolucionarios, comprendieron lo que también habían presenciado en el ámbito civil: la partición de Polonia entre Alemania y la Unión Soviética en 1939 -cuando los Aliados os prometieron un apoyo que se negaron culpablemente a garantizaros- parecía repetirse en el ámbito religioso treinta años después, cuando la Jerarquía modernista os dejó espiritualmente desarmados ante el asalto cada vez más feroz de los dos principales enemigos de la Iglesia: el Liberalismo y el Comunismo, ambos engendrados por la Masonería. Os arrebató -nos arrebató- la Misa Católica, y con ella todo el tesoro de espiritualidad y doctrina de la Liturgia apostólica. En su lugar os ofreció, como un trozo de pan rancio arrojado a los que se vieron privados de su lugar en la mesa del Rey, un rito plagiado por herejes y diseñado para complacerlos, en detrimento de la adoración debida a la Majestad de Dios. Os arrebató la pureza de la doctrina católica, para daros las piedras del Concilio y los escorpiones de los modernistas. Y hoy os pide que reconozcáis como vuestro Padre común a un hereje apóstata, que ha infestado la Curia romana con sus protegidos o con personajes a los que mantiene bajo chantaje. Os pide que mantengáis la comunión con el primer demoledor de la comunión católica, amenazándoos con que si no reconocéis su autoridad usurpada y su magisterio herético seréis separados de la Iglesia católica, a la que manifiestamente no pertenece, pero que se atreve a reivindicar sobre ella la sagrada Autoridad de Cristo.

 

Ya habréis comprendido, queridos fieles, que se trata de un ataque que no se limita a una crisis interna de la Iglesia católica, sino que involucra a toda la humanidad, a los gobiernos de las naciones, a los líderes de las organizaciones supranacionales, a las grandes familias usureras de las Alta Finanza, y con ellos a todo el séquito de cortesanos y servidores, convencidos de que sirviendo a los poderosos podrán salvarse de una ruina inminente. Estamos frente un golpe de Estado global, en el que una minoría de traidores y corruptos ha logrado encaramarse a la cúspide de las instituciones, repartiéndose el poder entre el Estado profundo en el ámbito civil y la Iglesia profunda en el ámbito eclesial. Ambos obedecen al mismo lobby satánico, a las mismas Logias, a los mismos personajes entregados al Mal. Y los horrores que se están tornando normales lenta pero inexorablemente en vuestra Patria, ya los hemos visto hace tiempo: Italia, Francia, España, Portugal, Irlanda -todas ellas naciones antaño católicas- son rehenes de subversivos que abusan de su poder para perjudicar a sabiendas a sus súbditos. Los ciudadanos ven que se les considera como enemigos del Estado, mientras que los fieles son considerados enemigos de la Iglesia, y quienes les acusan hacen alarde de sus propios vicios, de su corrupción, de su burlona presunción de impunidad, de su ilusión de que ya han ganado. Tenéis ministros que os imponen la ideología woke y toda la basura LGBTQ+, que quieren obligaros a aceptar el aborto, la eutanasia, los vientres de alquiler, la transición de género, la sustitución étnica, los matrimonios sodomitas, la destrucción de la agricultura y de la ganadería, la locura verde, el envenenamiento del aire y del agua con la geoingeniería, vuestro empobrecimiento en nombre de guerras por poderes y emergencias continuas, vuestra transformación en esclavos mediante el control total y en enfermos crónicos mediante los sueros génicos y vacunas falsas. Pero también tenéis una Jerarquía que calla, como ha callado en Italia, en Francia, en Irlanda, en España, en Portugal y en todas partes donde el plan infernal del Nuevo Orden Mundial podría ser alguna manera obstaculizado por la Fe y por la Moral de los pueblos. Y en el Trono que fue del Beato Pío IX se sienta hoy –abominación de la desolación– el jesuita argentino, el vendedor de BigPharma, el apóstol del cambio climático, el adorador de la Pachamama, el defensor de la persecución de los católicos chinos, el defensor de los pornógrafos y pervertidos, el promotor del negocio de la invasión islámica, el lacayo del Foro Económico Mundial, el manipulador de la farsa sinodal, el enemigo de la Misa de San Pío V, el liquidador en bancarrota de la Iglesia de Cristo.

Pero en esta obscena ostentación de lo más ajeno al Papado; en esta desvergonzada ofensa a Dios, a los Mártires y a los Santos de la Iglesia de todos los tiempos; en esta desoladora prueba de la cobardía y el cobarde cortesanismo de tantos cardenales, obispos y sacerdotes; y en la evidencia de que la conspiración del sanedrín globalista ve como cómplices a los subversivos en el Estado y a los infiltrados en la Jerarquía católica, se están abriendo por fin los ojos del pueblo y de tantos sacerdotes. El abismo que separa a los ciudadanos de sus gobernantes es el mismo que divide a los fieles de sus pastores. El servilismo a la élite por parte de quienes ostentan la autoridad es ahora tan evidente que desconcierta incluso al más moderado. Por eso es imperativo que comprendas el peligro que se cierne sobre Polonia, y que se lo dejes claro a quienes se engañan pensando que pueden evitar lo que ya ha ocurrido en otros lugares.

Pero en esta obscena ostentación de lo más ajeno al Papado que se pueda pensar; en esta desvergonzada ofensa a Dios, a los Mártires y a los Santos de la Iglesia de todos los tiempos; en esta desoladora prueba de la cobardía y del vil servilismo cortesano de tantos cardenales, obispos y sacerdotes; y en la evidencia de que la conspiración del sanedrín globalista ve como cómplices a los subversivos en el Estado y a los infiltrados en la Jerarquía católica, se están abriendo por fin los ojos del pueblo y de numerosos sacerdotes. El abismo que separa a los ciudadanos de sus gobernantes es el mismo que divide a los fieles de sus pastores. El servilismo hacia la élite por parte de quienes ostentan la autoridad es ahora tan evidente que desconcierta incluso a los más moderados. Por eso es indispensable que comprendan el peligro que se cierne sobre Polonia, y que se lo hagan comprender a quienes se engañan pensando que pueden evitar lo que ya ha ocurrido en otros lugares.

¡Perseverad, queridos hermanos! ¡Perseverad, resistite fortes in fide! Porque nuestra aproximación a los últimos tiempos exige un testimonio heroico, pero también nos reserva grandes consolaciones. De la misma manera que las ovejas reconocen la voz del Buen Pastor, así las almas siguen a los Ministros de Dios que se hacen dóciles instrumentos de la Gracia y arden con el fuego de la Caridad. Si ahora somos pocos, cada vez seremos más, y podremos crear comunidades extendidas donde educar cristianamente a nuestros hijos y transmitirles lo que les hará fuertes y decididos. Si hoy se burlan de ustedes, mañana les rendirán honores. Si les marginan, mañana llamarán a vuestras puertas. Pero precisamente porque habéis comprendido y debéis transmitir a la posteridad ese núcleo de resistencia que mañana permitirá reconstruir y rehacer Polonia, tenéis el deber de vivir coherentemente en la Fe católica que profesáis, siendo para los demás un modelo de buenos cristianos.

Este, queridísimos hermanos, es mi más sincero deseo para todos vosotros. Esta debe ser vuestra determinación. Esta es la Gracia que invocamos junto a la Santísima Virgen María de Częstochowa, Reina de Polonia.

 

+ Carlo Maria Viganò, Arcivescovo

 

Publicado originalmente en Italiano el 5 de junio de 2024 por Marco Tosatti, en https://www.marcotosatti.com/2024/06/06/cattolici-polacchi-resistete-alla-lobby-satanica-di-usurai-che-ci-vuole-schiavi-mons-vigano/

Traducción al español por: José Arturo Quarracino

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