Cuatro consideraciones sobre el caso de monseñor Carlo Maria Viganò. Aurelio Porfiri

25 Giugno 2024 Pubblicato da Lascia il tuo commento

Marco Tosatti

Estimados amigos y enemigos de Stilum Curiae, el maestro Aurelio Porfiri, en su canal Traditio, que invitamos a seguir, ofrece algunas reflexiones sobre el caso de monseñor Viganò. Feliz lectura y compartir.

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Cuatro consideraciones sobre el caso de monseñor Carlo Maria Viganò

Muchos de nosotros estamos siguiendo la situación que involucra a monseñor Carlo Maria Viganò, arzobispo obispo italiano, juzgado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe por grave acusación de cisma.

Debo comenzar diciendo que en el pasado mantuve una relación muy cordial con monseñor Viganò, de quien también favorecí la publicación de algunos libros suyos. Luego, desgraciadamente, no por decisión mía, la relación se diluyó, pero naturalmente quiero conservar ese buen recuerdo resultante de nuestros intercambios por correo electrónico hace algunos años. Por eso mis observaciones pretenden ser una mirada imparcial a la situación que se ha planteado.

1. No creo que la atención del Vaticano sea una gran sorpresa para monseñor Viganò. Al fin y al cabo, sus posiciones, demostradas también por la respuesta que ha difundido, atestiguan una radicalidad en sus posturas que difícilmente podría favorecer una reconciliación con la Santa Sede, reconciliación que por el momento no parece buscar particularmente.

2. En su reciente Declaración se hace referencia a monseñor Marcel Lefebvre. Es una referencia interesante. Monseñor Viganò dice: “Hace cincuenta años, en ese mismo Palacio del Santo Oficio, el arzobispo Marcel Lefebvre fue convocado y acusado de cisma por haber rechazado el Vaticano II. Su defensa es la mía, sus palabras son las mías, míos son sus argumentos, frene a los cuales las Autoridades romanas no pudieron condenarlo por herejía, teniendo que esperar a que consagrara obispos para tener el pretexto de declararlo cismático y revocarle su excomunión cuando ya estaba muerto. El esquema se repite también después de que diez lustros han demostrado la profética elección de monseñor Lefebvre”. Comprendo que Mons. Viganò pueda sentir cercano a él el ejemplo de monseñor Lefebvre, aunque, obviamente, la posición ante el Papa no es la misma. Monseñor Lefebvre trató de no poner en duda la legitimidad de los Papas contemporáneos a él, mientras que me parece que monseñor Viganò tiene en esto una posición mucho más radical: “La renuncia de Benedicto XVI y el nombramiento por parte de la mafia de San Galo de un sucesor en línea con los dictados de la Agenda 2030 debía permitir -y efectivamente permitió- que el golpe global se gestionara con la complicidad y la autoridad de la Iglesia de Roma. Bergoglio es a la Iglesia lo que otros líderes mundiales son a sus naciones: traidores, subversores, liquidadores definitivos de la sociedad tradicional y seguros de impunidad. El vicio de consentimiento (consenso vitium) por parte de Bergoglio al aceptar la elección se basa precisamente en el evidente alejamiento de sus acciones de gobierno y de magisterio respecto a lo que cualquier católico de cualquier tiempo espera del Vicario de Cristo y del Sucesor del Príncipe de los Apóstoles. Todo lo que hace Bergoglio constituye una ofensa y una provocación a toda la Iglesia Católica, a sus Santos de todos los tiempos, a los Mártires que han sido asesinados in odium Fidei, a los Papas de todos los tiempos hasta el Concilio Vaticano II”. Pero dicho esto, hay que decir también que en el seno de la Fraternidad surgen precisamente tentaciones sedevacantistas y sede materialistas (aunque el padre Guerard de Lauriers, defensor de la tesis de Cassiciaco, fue apartado de la enseñanza en la Fraternidad). Las tentaciones de tesis alternativas a las de la legitimidad del Pontífice rondan como un espectro en la vida de la Iglesia, y no desde hoy.

3. Creo que la figura de Monseñor Viganò es también interesante por otro hecho. Su intento de vincular la espantosa crisis de fe con la decadencia moral, civil y política que vive el mundo. Esto, paradójicamente, casi enganchándose precisamente a esa lectura de los signos de los tiempos querida por el Concilio Vaticano II a la que ahora tanto se opone.

4. El punto 3 me hace plantearme otras preguntas: ¿cuántos “monseñores Viganò” existen en el clero y en la jerarquía, prelados que en el fondo comparten esos juicios pero callan por miedo a perder su puesto y su desayuno?

concrete statue on top of building during daytime

Photo by Patrick Schneider on Unsplash

Publicado originalmente en Italiano el 21 de junio de 2024, en 21 Giugno 2024 Pubblicato da Marco Tosatti, su https://www.marcotosatti.com/2024/06/21/quattro-considerazioni-sul-caso-di-mons-carlo-maria-vigano-aurelio-porfiri/

Traducción al español por: José Arturo Quarracino

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