Marco Tosatti
Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, les ofrecemos esta declaración de monseñor Carlo Maria Viganò sobre las conversaciones entre la FSSPX y el Vaticano. Disfruten la lectura y la difusión.
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Declaración de monseñor Viganò: “La FSSPX se niega a suspender las consagraciones episcopales”
por monseñor Carlo Maria Viganò
No puedo más que señalar con tristeza e indignación el Comunicado publicado hoy por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, firmado por el cardenal Víctor Manuel Fernández al final de su encuentro con el padre Davide Pagliarani, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X.
Tras décadas de humillaciones, de diálogos inconclusos, de concesiones parciales revocadas con Traditionis custodes, de silencios ensordecedores sobre las desviaciones doctrinales y litúrgicas extendidas por toda la Iglesia y errores doctrinales y morales aún más graves promovidos por el trono supremo, Roma ahora pretende poner como condición previa para el diálogo la suspensión de las consagraciones episcopales anunciadas por la FSSPX para el 1 de julio —Consagraciones que no son un acto de rebelión, sino un acto supremo de fidelidad a la Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana, privada durante casi sesenta años de obispos que prediquen la doctrina íntegra y administren los Sacramentos sin ceder en el error.
El comunicado del Dicasterio vuelve a proponer sutilmente el mismo esquema modernista ya visto en 1988: ofrece un “diálogo teológico” sobre cuestiones que la Santa Sede siempre se ha negado a abordar seriamente —la libertad religiosa, la colegialidad episcopal destructiva, el ecumenismo panherético, la declaración “Nostra Aetate” que equipara las religiones falsas con la única Fe verdadera, el Documento de Abu Dabi— mientras amenaza con el “cisma” como el único gesto que podría garantizar la certeza de la Sucesión Apostólica.
¿Pero quién empuña hoy el “cisma” como arma?
¿Quién excomulgó a los obispos consagrados en 1988 por haber defendido la Tradición y su corazón palpitante, la Misa católica?
¿Quién me ha excomulgado y silenciado, mientras ha promovido herejes declarados y encubierto todo tipo de abusos?
¿Quién ha obligado a los fieles a someterse a una autoridad que ha abjurado la doctrina católica inmutable en nombre de un “nuevo humanismo” y de una “sinodalidad” que no es más que el cáncer de la democracia aplicado a la Iglesia Católica para destruir desde dentro la Constitución jerárquica divina y el Primado petrino?
El verdadero cisma no es el de quienes consagran obispos para salvaguardar y transmitir la Fe Católica en su totalidad, sino el que lleva a cabo la Jerarquía conciliar y sinodal, que ha renegado de la Tradición Apostólica, sustituyendo la Doctrina con ambigüedades heréticas, el Culto católico con una liturgia protestantizada y la Autoridad con un poder totalitario ejercido contra los fieles que rechazan la apostasía.
La Sociedad de San Pío X no necesita el permiso de quienes han abjurado de la Fe para lograr lo que la Providencia le pide, es decir: perpetuar la línea episcopal fiel a la Tradición.
El arzobispo Marcel Lefebvre no actuó por cisma, sino por estado de necesidad; el mismo estado de necesidad que persiste hoy, agravado por la persecución sistemática de la Misa tradicional y por la imposición de doctrinas falsas que contradicen el Magisterio perenne.
Por lo tanto, con la claridad que la situación requiere y con la responsabilidad que corresponde a quienes han jurado defender la Fe hasta la efusión de sangre:
· exhorto a la Fraternidad de San Pío X a que rechace categóricamente suspender las Consagraciones episcopales anunciadas. Son innegociables: son un deber sagrado frente a Dios y las almas;
· exhorto a rechazar cualquier “diálogo teológico” que parta del supuesto de que el Concilio Vaticano II es compatible con la Tradición. El problema no es “interpretar” el Concilio Vaticano II, sino reconocer que ha introducido errores que lesionan la doctrina católica en puntos esenciales y perjudican la salvación de las almas;
· declaro que la verdadera comunión eclesial no se mide por el reconocimiento canónico por parte de una Jerarquía que ha perdido la Fe, sino por la fidelidad integral a la Revelación divina, al Magisterio bimilenario y a los Santos Sacramentos transmitidos sin adulteración.
· invito a todos los católicos de buena voluntad —clero, religiosos y fieles— a reconocer que el estado de necesidad perdura y que la salvación de las almas requiere pastores que no pacten con el error.
Estoy seguro de que la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X seguirá orando por la conversión de los pastores infieles y por el triunfo del Inmaculado Corazón de María. Y que no cambiará la Verdad por un reconocimiento que supondría aceptar el error y traicionar el legado de su Fundador, el venerable arzobispo Marcel Lefebvre.
+ Carlo Maria Viganò, Arzobispo
Viterbo, 12 de febrero de 2026
Publicado en italiano por Marco Tosatti el 14 de febrero de 2026, en https://www.marcotosatti.com/
Traducción al español por: José Arturo Quarracino
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