Epstein, el horror de Occidente. Rol y poder del Mossad en Estados Unidos y Europa. Fabrizio Casari

 

Marco Tosatti

 

Muy estimados StilumCuriales, ofrecemos a vuestra atención esta publicación divulgada en Facebook por Roberto Brunelli, a quien agradecemos su cortesía. Feliz lectura y difusión.

 

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Epstein, el horror de Occidente

por Fabrizio Casari

 

Al abrirnos paso por la podredumbre de los Archivos Epstein, lo que parece evidente para todos, incluso para una lectura no detallada de cada correo, son dos cosas. La primera es que existe una élite occidental de personas ricas y poderosas que incluye banqueros, empresarios, presidentes, familias reales, ministros, asesores y solucionadores, vinculados en una red de pornografía infantil que se deleita con rasgos antropófagos celebrados con rituales demoníacos. Esta élite está dedicada al abuso, violación, asesinato y canibalismo de niñas que son reclutadas ya sea con dinero ofrecido a familias miserables e igualmente repugnantes que renuncian a sus hijos por dinero, o con redes internacionales de traficantes de personas. Hay más de 1200, lo que da testimonio de que existe una organización dedicada al tráfico infernal. Los Archivos Epstein tienen un volumen documental monstruoso; tres millones y medio de páginas publicadas hasta ahora de un total de seis millones (suponiendo que pueda haber un “total”), 2.000 vídeos y 180.000 fotos: son dimensiones que van mucho más allá de las capacidades de un solo individuo, por muy rico que sea. Hay pruebas claras de sacrificios humanos, canibalismo, torturas, pedofilia, chantajes. Los fiscales de Florida eran conscientes de esto desde 2006, pero giraron hacia otro lado para no ofender a una casta muy poderosa capaz de destituirlos o eliminarlos.

La segunda evidencia es que la que está involucrada en la pornografía infantil asesina y caníbal es la clase dirigente del capitalismo mundial. Compuesta por quienes han declarado guerras y destrucción que han costado millones de muertes en nombre de los derechos humanos, que luego se convirtieron en papel de desecho en los confines de sus villas, cuando todo el horror humano de los que son capaces podría desatarse. Que son la crema de las clases dirigentes del mundo, evidentemente con inspiraciones criminales, y que su sistema relacional tiene como trasfondo común esta repugnante mezcla de identidad que caracteriza su forma de ser.

El subsecretario de Justicia de Estados Unidos dijo que se habían eliminado imágenes de “muertes, torturas y abusos”. Es decir, las pruebas fotográficas de un tsunami de violencia. Precisamente esos archivos, esas imágenes y esos testimonios representan con obscena claridad la locura perversa de las élites gobernantes. Ese revoltijo de ferocidad, supremacismo, nihilismo, arrogancia y omnipotencia dionisíaca que conforma la obsesión por el poder en su peor versión. Esa búsqueda del poder como fin en sí mismo, sin otro propósito que su uso despótico y arbitrario destinado a satisfacer la propia enfermiza autorreferencialidad. El poder en el sentido de poder y omnipotencia, de delirio egocéntrico que nos hace considerar cada capricho individual, por vergonzoso que sea, superior a todo valor universal, a toda vida humana, a toda consideración de legitimidad, a toda justicia y a toda decencia.

Están embriagados con un poder absoluto, buscado y deseado no para disponer de él para fines de utilidad pública, sino para su perversión privada. La exaltación llevada a la locura de la primacía del ego y a las virtudes del poder, estimulado por un ego hipertrofiado y criminal, demiurgo obsceno de toda frustración y regulador de toda ambición.

Se evidencia el nexo muy estrecho entre el poder y la sexualidad como opresión y dominación sobre el otro, un extracto originario de la cultura de la violación. La idea de poder disponer de la vida y muerte de quienes no pueden oponerse a voluntad viene de lejos, de cuando emperadores, faraones, reyes y príncipes de todo el mundo se deleitaban en establecer el destino final del pueblo con un gesto de la mano, con un pulgar hacia abajo. Pensemos en la Roma antigua, donde en el Coliseo se consumaba el rito macabro y criminal entre el ser y su descendencia de la naturaleza en el hombre contra las bestias; casi un salto autogenerado de especies donde la decisión sobre la muerte, sin embargo, se refería a la última etapa de la evolución, es decir, al hombre.

Deberíamos preguntarnos cuán fuerte es el vínculo entre el poder y el poder excesivo, el uso y el abuso; es decir, cuán extensa es esa zona donde se pierden los límites y las miradas, el sentido de sí mismo y de lo que nos rodea; donde se eleva soberana la insolencia criminógena de las perversiones personales a la supremacía de uno mismo sobre los demás.

 

Operación del Mossad

Pero no es suficiente limitarse a describir el horror de una clase dirigente que ha convertido al capitalismo en la página más oscura de la historia de la humanidad y que ha generado y genera en forma terrible sus mecanismos de poder. Es necesario leer la operación política que está detrás de esta inmundicia.

Ahora bien, hay que recordar que Epstein, un financista y operador judío, surgió de la nada, amigo y socio del ex primer ministro israelí Ehud Barak. El padre de su pareja, un miembro del Mossad, fue enterrado con honores, y Shamir dijo que no podía revelar la magnitud del trabajo realizado por Israel. El propio Epstein trabajó toda su vida por cuenta del Mossad, el servicio secreto civil israelí que, con la ayuda de la CIA, pudo controlar, espiar y luego chantajear a través de él a todos los principales protagonistas del poder internacional.

Epstein consintió y procuró lo necesario para las prácticas demoníacas de estos altos líderes del poder económico y político de Occidente bajo instrucciones precisas. Fue el protagonista absoluto de una gigantesca operación global de infiltración y control que garantizó la influencia absoluta del lobby israelí sobre la política mundial. Para Epstein, proporcionar localizaciones y víctimas, cobertura y coordinación de red a violadores pedófilos tenía un propósito específico: atraer, comprometer y luego chantajear a los responsables políticos y financieros occidentales, los de Estados Unidos en primer lugar. Mucho más que un pervertido racista con delirios eugenésicos, fue una pieza fundamental para el Mossad que, para garantizar el control sobre los inquilinos de la Casa Blanca, decidió aguas arriba quién debía ser elegido, destruyendo en cambio las carreras de quienes no se demostraban interesados en las invitaciones del financista pedófilo y, por lo tanto, eran manipulables.

El objetivo era reducir las decisiones de la política exterior estadounidense a la voluntad de Israel, chantajear a cada presidente para que Estados Unidos se convirtiera en el arquitecto directo e indirecto de la voluntad de Tel Aviv, que dirige en forma remota el aparato militar y político estadounidense así como su sistema financiero. Sólo de esta manera pudo perseguir abiertamente un genocidio contra los palestinos que toda la comunidad internacional hubiera querido detener y castigar.

Cuando uno se pregunta por qué es tan fuerte la influencia de Israel en la toma de decisiones políticas de Estados Unidos y de Occidente en su conjunto, antes de preguntarse respecto a hipotéticas utilidades y conveniencias estratégicas, hay que mirar la historia del chantaje perpetrado. El nivel de infiltración del Mossad en Estados Unidos y Europa es profundo y extenso, y condiciona totalmente a las respectivas clases dirigentes. La infiltración no es la que se usa comúnmente entre los Servicios de los respectivos países, que dedican una parte del trabajo a los enemigos y la mayor parte a los amigos.

 

El aporte de los medios de comunicación

El poder económico, político y militar se defiende con el poder mediático, como enseñan las guerras híbridas de tercera y cuarta generación. La construcción del consenso va de la mano con el ocultamiento de hechos y la exhibición de la propaganda. Por eso, es inútil preguntarse por qué la prensa italiana, entre las más serviles del mundo, no trata el tema en absoluto, al menos no con la importancia y el espacio que merecería.

Pero, inevitablemente, en el fondo de todo esto surge el valor del llamado “periodismo” italiano, que del escándalo global de Epstein, superior en calibre a cualquier otro que haya existido, nombra solo unos pocos detalles insignificantes, ocultando cuidadosamente todo lo que describe su esencia. Al contrario, en desprecio por lo ridículo y en honor a la servidumbre reconocida, en un intento desesperado de confundir y mezclar las cartas, intenta culpar a los rusos de la paternidad de la operación del Mossad, que sabemos muy bien que le agrada al editor supremo.

Para mantener alta la cabeza del periodismo que aún existe, aunque en un rincón y con escasos recursos, está el trabajo de algunos medios y algunos blogueros fuera del mainstream oficial. Es un periodismo pobre y sin recursos, que hace de investigación y de la independencia la marca de su trabajo. Capaz de investigar y descifrar, pero obviamente insuficiente para sacar a la luz lo que los grandes medios ocultan.

Lo que resulta desconcertante es, de hecho, el ocultamiento científico y minucioso de las grandes portadas, es decir, ese recurso propagandístico e intimista que se pueden encontrar cada día en cada televisión, radio y en cada periódico para discutir en nombre y por cuenta del poder editorial que los mantiene callados y bien pagados y del poder económico que es señor y amo del editorial. Porque lo controla directamente con la propiedad de los medios de comunicación y indirectamente con la financiación de aquellos que no considera que valga la pena comprar, pero que determinan con el financiamiento bancario su vida o su muerte. Es decir, los pensamientos, las palabras, los hechos y, sobre todo, las omisiones.

 

Publicado en italiano por Marco Tosatti el 13 de febrero de 2026, en https://www.marcotosatti.com/2026/02/13/epstein-lorrore-delloccidente-ruolo-e-potere-del-mossad-negli-usa-e-in-europa-fabrizio-casari/

Traducción al español por: José Arturo Quarracino

 

 

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