Marco Tosatti
Queridos StilumCuriali, José Arturo Quarracino, a quien agradecemos de corazón, nos ofrece estas reflexiones sobre los recientes acontecimientos en la Patagonia argentina. Que disfruten de la lectura y la compartan.
§§§
Incendios forestales en Patagonia argentina. La inercia gubernamental libertaria
Feroces incendios forestales en la Patagonia argentina plantean fuertes sospechas sobre los autores y sobre la falta de reacción e indiferencia del gobierno nacional ante el desastre. Llamativa presencia de turistas y militares de un país de Medio Oriente en medio del desastre ocurrido.
A partir del 5 de enero de este año recién iniciado se desató una feroz tormenta de incendios forestales en el área sur de la Argentina, la más austral del continente americano en un conjunto de provincias que conforman la región conocida como la Patagonia (Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego).
Un fuego voraz que una semana después, el 12 de enero, había devastado alrededor de 15.000 hectáreas, la mayor parte de ellas situada en la provincia de Chubut, en dos focos principales: la localidad de Epuyén y el Parque Nacional Los Alerces. La provincia de Santa Cruz también fue afectada por el fuego, que arrasó alrededor de 4.000 hectáreas. Fueron afectados tanto bosques y reservas naturales como también zonas residenciales.
Las investigaciones judiciales iniciales determinaron que el incendio se originó en forma intencional, mediante el uso de combustible. Lo mismo sucedió en años anteriores, especialmente a comienzos de 2025, cuando incendios forestales que se comprobó fueron también intencionales arrasó con un poco más de 30.000 hectáreas.
Existen fuertes y firmes evidencias que muestran que el objetivo de estos incendios es liberar tierras fiscales y riquezas naturales protegidas para favorecer emprendimientos inmobiliarios privados, sobre todo extranjeros. Además, llama poderosamente la atención el hecho que las viviendas y propiedades afectadas nunca son de terratenientes ni de extranjeros que poseen grandes extensiones de tierras en el sur, sólo afecta a pequeños y medianos propietarios, que viven desde hace años e incluso décadas en la región.
La Patagonia es una zona que ya desde el siglo XVIII estuvo en la mira de la expansión imperialista inglesa, en su secular enfrentamiento con España desde el siglo XVII. Lo que hoy es Argentina formó inicialmente parte del Virreinato de Perú, y a partir de 1776 del Virreinato del Río de la Plata, desprendido de aquél. En su sempiterno esfuerzo para “humillar a España”, a partir de 1713, luego de la Paz de Utrecht entre Inglaterra y España, los reyes anglosajones impulsaron el establecimiento de colonos a partir del sur de la actual provincia de Buenos Aires, porque consideraban -y lo siguen haciendo hasta el día de hoy- que la región patagónica nunca había formado parte del Virreinato del Perú ni del posterior Virreinato del Río de la Plata[1].
Con ese método “colonizador” se apropiaron de vastas zonas y extensiones de tierra, proceso que consolidaron en el siglo XIX en alianza con sectores oligárquicos y burgueses de Argentina, muchos de ellos de doble apellido y con orígenes aristocráticos, pero paulatinamente convertidos en socios o sirvientes de la expansión inglesa y británica en Argentina, especialmente en la Patagonia, con masacre planificada incluida de poblaciones indígenas autóctonas. Política que convirtió a la región en una zona prácticamente inhabitada y sin industrializar, con volúmenes inmensos de recursos y riquezas naturales, especialmente el petróleo, en manos de muy pocos propietarios, tanto argentinos como extranjeros.
A tal punto llegó la presencia activa anglo-británica en la Patagonia, que en las últimas décadas se hizo presente en la región una banda de secesionistas “mapuches”, que reivindicaban la propiedad de las tierras patagónicas -argentina y chilena- y llevaban a cabo acciones de usurpación y robo de campos, estancias y viviendas de los “blancos”, como así también la usurpación de parques nacionales, todo ello acompañado muchas veces con incendios forestales como los actuales, aunque no de tanta magnitud.
Lo llamativo y sospechoso de esta presencia “mapuche” en Argentina y Chile es que el referente supremo de estos auto percibidos indígenas es una organización, originalmente The Mapuche Nation y ahora Mapuche International Link, asentada desde mayo de 1996 en… Bristol, Gran Bretaña, sucesora del Comité Exterior Mapuche, que desde 1978 operó internacionalmente desde el distrito británico mencionado: 6 Lodge Street
Bristol, BS1 5LR, England. Tel/Fax: + 44-117-9279391. E-mail:mil@mapuche-nation.org.
Es muy importante y fundamental tener en cuenta que este movimiento británico-mapuche contó en las dos primeras décadas de este siglo con el acompañamiento, la complicidad y la tolerancia de las administraciones gubernamentales kirchneristas, supuestamente “nacionales y populares”, pero en esencia sometidas y sujetas al progresismo de matriz británica -“socialista” en lo cultural y liberal en lo económico.
Además de esta presencia anglófila en la Patagonia, en los últimos años se acrecentó la presencia de turistas jóvenes de ascendencia israelí y de jóvenes soldados también israelíes en plan de turismo generalmente, aunque a veces también en plan de capacitación y formación militar. Este turismo en apariencia inocente tiene mucha similitud con los viajes de exploración llevados a cabo en los siglos XVIII y XIX por viajeros y soldados ingleses, que elaboraron minuciosos informes sobre las características geoeconómicas de la provincia de Buenos Aires y de las provincias patagónicas. Informes que, en esencia, han sido verdaderos escritos de Inteligencia económica para las autoridades británicas, los cuales hicieron posible que Gran Bretaña se trazara toda una estrategia de dominación política y económica de la región, desechando la ocupación e invasión militares.
Respecto a los autores del eco-crimen patagónico, lo único cierto hasta el momento es que el origen del fuego en la provincia de Chubut, la más afectada, fue intencional en un caso -Epuyén- y producto de la caída de un rayo en el otro caso -Parque Nacional los Alerces. Algunas versiones atribuían la autoría a algunos “turistas” israelíes que andaban dando vueltas por la zona, teniendo en cuenta además la presencia constante y visible de muchos de ellos en la región, hasta el extremo sur del país (Tierra del Fuego), en algunos casos autopromocionándose.
Pero llamativamente, hubo una reacción casi unánime en medios de comunicación, sectores políticos, funcionarios gubernamentales provinciales y organizaciones sociales en desmentir o descalificar la presunta autoría de israelíes, en especial por la calificación de antisemitismo que reciben quienes se atreven a identificar a personas de ese origen en flagrante actitud criminal.
Pero más llamativo es que el gobierno de Javier Milei desfinanció el Servicio Nacional para el Manejo del Fuego, el organismo a cargo del cuidado y protección del ecosistema argentino en relación con los incendios y quemas que puedan afectar a este último. En el año 2025, el gobierno nacional dejó sin ejecutar el 25% de los recursos asignados al Servicio, mientras que en el año 2024 apenas ejecutó el 22%. Y para colmo de males, el Presupuesto Nacional 2026 en vías de ejecución establece un recorte del 78,5% de las partidas. Y para colmo de males, el aporte del gobierno nacional ante la desgracia fue mínimo y a la distancia, con el presidente Milei creando con Inteligencia Artificial una imagen en la que se lo “ve” agradeciendo el trabajo a un brigadista en medio de un incendio, todo artificial.
Y más llamativo es todavía que el gobierno Milei pretenda impulsar la derogación de dos leyes -la prohibición de venta de tierras a extranjeros en ciertas zonas claves de la frontera argentina o de importante valor estratégico y la prohibición de impedir durante 30 años el cambio del uso de las tierras que hayan sufrido incendios de magnitud. Ambas intenciones, sobre todo la primera, hacen pensar que las autoridades nacionales extranjeras tienen en mente satisfacer el interés de poderosos inversores extranjeros sobre las tierras, recursos naturales y riquezas que abundan en la Patagonia argentina. Los incendios intencionales de magnitud como la actual son absolutamente funcionales a esos intereses, que muchas veces tienen objetivos inconfesables.
Y es público y notorio que el presidente Javier Milei tiene como interés prioritario de su gestión, en el plano internacional, someterse a las estrategias expansivas de las actuales administraciones estadounidenses e israelíes, aunque ello signifique hacer de la Argentina un casino para la especulación financiera depredadora y la desaparición de su industria nacional.
José Arturo Quarracino
15 de enero de 2026
[1] Woodbine Parish, Buenos Aires y las Provincias del Río de la Plata. Desde su nacimiento y conquista por los españoles, Imprenta de Benito Hortelano, 1852, p. 127 y ss.
§§§
Aiutate Stilum Curiae
IBAN: IT79N0200805319000400690898
BIC/SWIFT: UNCRITM1E35
***

