El Ofertorio en la nueva Misa? Una comida protestante. Joachim Heimerl    

 

Marco Tosatti

Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, el padre Joachim Heimerl, a quien agradecemos de todo corazón, les presenta estas reflexiones sobre la Misa: el Rito antiguo y el Novus Ordo. Disfruten la lectura y compartan.

§§§

Imagen distorsionada de la Fe: La nueva Misa y su “preparación de dones”.

Por el padre Joachim Heimerl von Heimthal

 

Si es cierto que la “Iglesia Católica” se ha convertido en una Iglesia “nueva” y enseña una Fe “nueva” que ha roto con la Fe tradicional en forma total o en parte, entonces esto es más evidente en la Santa Misa, que desde 1969 se convirtió también en una “nueva Misa”.

El hecho de que esta “nueva Misa” se desvíe de la Misa tradicional puede verse no solo en los ritos externos, sino sobre todo en los textos del Misal.

Un ejemplo de esto es el “Ofertorio”, en el que el sacrificio es preparado en el altar y se le ofrece a Dios.

En la “nueva Misa” esto se ha convertido simplemente en una “preparación de dones”, que cambia decisivamente el énfasis principal de toda la Misa: el recuerdo del sacrificio de la Cruz se ha convertido en una celebración protestante de la Cena del Señor, que ya no se reconoce como un “sacrificio de alabanza y expiación” a la Santísima Trinidad. El carácter dogmático definido de la Misa se ha vuelto invisible.

Las oraciones con las que el sacerdote realiza la ofrenda de los dones eucarísticos han dado paso a oraciones sin sentido en la mesa, que entienden el pan y el vino simplemente como el “fruto de la tierra y del trabajo del hombre” para presentarlos “ante el rostro de Dios”.

Ya no se asocian con el sacrificio de la cruz, sino simplemente con una “salvación” no especificada: puede ser cualquier cosa y nada, y ciertamente suena más “cristiano” de lo que realmente es.

De manera significativa, no hay rastro de la invocación a la Trinidad, e incluso el nombre de Cristo se menciona de forma incidental sólo una vez, precisamente en la mezcla del agua y del vino. Pero incluso en esta pequeña oración, la fórmula trinitaria ha sido eliminada y la idea central de la redención a través del sacrificio de Cristo ha quedado a un lado. Si la fe de la Iglesia es idéntica a su oración, esto ya no se entiende a partir de la fe católica; sin el Dios trino y el sacrificio de Cristo, la “preparación de los dones” flota como en el vacío.

En la Misa tradicional, en cambio, la primera oración del Ofertorio ya revela el sentido de la acción sagrada, y esto ya comienza con una petición decisiva: “Suscipe, sancte Pater, omnipotens aeterne deus”. Sí, de eso se trata: el humilde “acepta” está dirigido directamente al Padre “todopoderoso y eterno” para ofrecerle “al Dios verdadero y vivo” (“deo meo vivo et vero“) la ofrenda inmaculada (“immaculatam hostiam“), y no un dudoso “fruto de la tierra” que recuerda fatalmente a los cultos paganos.

El hecho de que esta ofrenda sea hecha por el sacerdote como un “siervo indigno” (“ego, indignus famulus tuus”) es un reflejo profundamente verdadero del sacerdote sobre sí mismo, que aquí ocupa el lugar correcto: lo más sagrado se consuma por las manos de un pecador, y es indispensable que el sacerdote se repliegue en su propia nada ante la majestad sublime de Dios. Sólo así puede atreverse a elevar las ofrendas al Señor, y ciertamente por él mismo, “por todos sus pecados, faltas y negligencias (pro innumerabilibus peccatis et offensionibus et neglegentiis meis”), al igual que por todos los participantes, por todos los vivos y muertos” (“pro omnibus circumstantibus, sed et pro omnibus fidelibus christianis vivis atque defunctis”). La universalidad redentora del sacrificio de la Misa se vuelve tan clara aquí, en pocas palabras, como su objetivo sobrenatural: “que llegue a mí y a ellos la salvación en la vida eterna” (“ut mihi et illis proficiat ad salutem in vitam aeternam”).

Siguiendo el ejemplo de esta primera oración, las demás partes del Ofertorio también están vinculadas a una confesión de las verdades centrales de la fe: a la omnipotencia del único y verdadero Dios, a la pecaminosidad y necesidad de redención del hombre, a la única mediación de la salvación de Cristo y al significado del sacrificio eucarístico para la salvación eterna.

En la oración final, todo esto se resume finalmente en la ofrenda a la Santísima Trinidad. Una vez más, el sacerdote pide aquí la aceptación de la ofrenda (“Suscipe, sancta trinitas”), recuerda la Pasión, Resurrección y Ascensión del Señor y nos recuerda que el sacrificio puede llevar gloria a la Santísima Virgen y a todos los santos, y por nuestra salvación eterna. No se podría resumir con mayor precisión lo que acontece en la Santa Misa.

En la “nueva Misa”, en cambio, todo esto se deja de lado, e incluso el término “sacrificio” sólo se menciona una vez en la “preparación de los dones”. De qué “ofrenda” se trata sigue manteniéndose nuevamente en la oscuridad; básicamente, la “preparación de los dones” de la “nueva Misa” pierde completamente el significado del Ofertorio y de la fe de la Iglesia. Oscurece la esencia de la Santa Misa y, en última instancia, conduce a la herejía (protestante).

El cardenal Ottaviani afirmó esto en su “investigación crítica” (1969) de la nueva Misa, enfatizando que sólo la Misa tradicional es el “monumento completo” de la fe católica; en cambio, la nueva Misa puede entenderse como su caricatura.

Los graves defectos de la nueva Misa se condensan en la deficiencia de su “preparación de los dones”, y no pocos sacerdotes que (deben) celebrarla se enfrentan a un dilema: quienes se toman en serio la Santa Misa no pueden decir las nuevas oraciones sin cometer una traición a la fe católica.

Por lo tanto, la única posibilidad o necesidad que queda aquí es sustituir las oraciones perjudiciales de la “preparación de los dones” por el Ofertorio tradicional, que afortunadamente encaja en la “nueva Misa”, se reza en silencio y por tanto no provoca confrontación.

Yo mismo siempre lo he mantenido así, sin que nadie le preste atención, pero claro, esto no es más que una solución de emergencia. Por ello, insto a todos los sacerdotes a volver a la forma tradicional de la Misa y, con ello, a esa expresión auténtica de la fe católica tal como se describe en el Ofertorio.

Esto no será posible sin heridas, pero nosotros, en particular, los sacerdotes, tenemos la obligación de defender y preservar la Santa Misa, al igual que los demás sacramentos.

 

Publicado originalmente en alemán por Marco Tosatti el 6 de diciembre de 2025, en https://www.marcotosatti.com/2025/12/06/das-offertorium-in-der-neuen-messe-ein-protestantisches-mahl-joachim-heimerl/

Traducción al español por: José Arturo Quarracino

 

§§§

Aiutate Stilum Curiae

IBAN: IT79N0200805319000400690898

BIC/SWIFT: UNCRITM1E35

***

Banner 250x115

Se hai letto « El Ofertorio en la nueva Misa? Una comida protestante. Joachim Heimerl     » ti può interessare:

Torna in alto